Las certificaciones IP (Ingress Protection) se han convertido en un estándar clave para entender hasta qué punto un dispositivo electrónico, como un teléfono móvil, tablet o auriculares, puede resistir la entrada de polvo y líquidos. Estas siglas se acompañan de dos dígitos que indican protección contra sólidos (polvo) y líquidos (agua), desde la nada hasta niveles capaces de sumergirse varios metros. Sin embargo, no todos los equipos con la misma certificación ofrecen una resistencia igual en condiciones reales. En este artículo analizamos en profundidad qué significan realmente estos niveles, cómo diferenciarlos, qué garantías ofrecen y cuáles son sus limitaciones en el día a día. Conocer estos detalles te ayudará a elegir mejor tus dispositivos y protegerlos de imprevistos como salpicaduras, inmersiones accidentales o entornos polvorientos.

¿Qué es una certificación IP y cómo se interpreta?

La certificación IP, según el estándar IEC 60529, define el grado de protección de un dispositivo contra elementos sólidos (primera cifra del código) y líquidos (segunda cifra). El primer dígito va del 0 al 6, indicando desde sin protección hasta total protección contra polvo fino. El segundo cifra va del 0 al 9, clasificando desde sin sellado hasta resistencia a chorros de agua a alta presión o inmersión prolongada . Sin embargo, no todas las certificaciones incluyen ambos valores; en ocasiones aparece una X cuando no se ha realizado esa prueba, como IPX7 o IP6X.

¿Qué dicen los dígitos sobre protección real?

  • Sólidos (primera cifra):

    • 0: sin protección.

    • 1‑2: protege de objetos grandes o gotas dirigidas.

    • 3‑4: resiste cables, tornillos y salpicaduras.

    • 5: entrada de polvo limitada; no interfiere.

    • 6: totalmente sellado contra polvo

  • Líquidos (segunda cifra):

    • 1‑4: protección frente a lluvia o salpicaduras.

    • 5‑6: resiste chorros de agua a distintas presiones.

    • 7: inmersión en hasta 1 metro durante 30 minutos.

    • 8: sumergible en más de 1 metro, según fabricante.

    • 9/9K: resistente a chorros a alta presión y temperatura

Por ejemplo, un dispositivo IP67 está protegido contra polvo y puede sumergirse un metro durante media hora.

¿Qué limitaciones tienen estas certificaciones?

Pese a su utilidad, estas clasificaciones se realizaron en condiciones ideales: agua limpia, temperatura controlada y sin desgaste del dispositivo . No contemplan líquidos corrosivos como agua de mar, cloro, café o refrescos, ni garanticen inmersión continua o impacto previo . Tampoco todos los niveles son acumulativos: un smartphone IP 68 puede no haber pasado test de chorros (IP 65/66) . Además, muchos fabricantes eximen daños por agua en la garantía, incluso si el dispositivo cuenta con este certificado.

Consejos para elegir y proteger tus dispositivos

Para el uso diario (lluvia, salpicaduras, sudor), bastará un dispositivo con certificación IPX4‑IPX5. Si quieres mayor protección (llevarlo a la piscina o trabajo en condiciones húmedas), busca al menos IP67. Y para usos extremos (entornos industriales, exteriores robustos), lo ideal es IP68 combinado con certificación militar (MIL‑STD‑810), aunque aún así conviene no abusar . En entornos con agua salada o cloro, la mejor opción sigue siendo una funda estanca.

Conclusión

Las certificaciones IP son herramientas valiosas para comparar la resistencia de dispositivos, aportando claridad más allá de términos comerciales como “waterproof”. Sin embargo, no son infalibles: no cubren todas las situaciones reales, pueden no ser acumulativas y a menudo no cubren la garantía. Lo más sensato es elegir el nivel adecuado para tus necesidades y usar precaución, especialmente en entornos hostiles o con líquidos dañinos. Con la información adecuada, puedes proteger mejor tu inversión y disfrutar de tus dispositivos sin sorpresas.

575
Suscribirse
Notificación
0 Comments
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
0
¡Aquí puedes dejar tus comentarios!x