La obesidad no solo afecta a la estética o a enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiovasculares, sino que también tiene un impacto directo en la vulnerabilidad frente a infecciones. Un estudio reciente publicado en The Lancet analizó más de 540.000 personas y concluyó que el exceso de peso aumenta significativamente el riesgo de hospitalización y muerte por enfermedades infecciosas como gripe, covid‑19, neumonía o gastroenteritis. Los datos muestran que las personas con obesidad presentan un 70 % más de probabilidades de enfermar gravemente, y en los casos más severos, el riesgo puede triplicarse. Extrapolando los resultados a escala global, se estima que el exceso de peso contribuyó a alrededor de 0,6 millones de los 5,4 millones de muertes por infecciones registradas en 2023, con diferencias marcadas entre países: en Estados Unidos afecta a una de cada cuatro muertes, en Reino Unido a una de cada seis y en Vietnam solo al 1,2 %.

Impacto cuantificable del exceso de peso

El estudio combina datos de dos cohortes finlandesas con 67.000 adultos y del UK Biobank con 470.000 participantes, seguidos durante una media de 13 a 14 años. Se evaluó el índice de masa corporal (IMC) al inicio y se monitorizó la aparición de infecciones graves a lo largo del tiempo. Los resultados muestran que los individuos con IMC entre 18,5 y 24,9 tenían un riesgo anual del 1,1 % de sufrir una infección grave, mientras que quienes tenían obesidad alcanzaban un 1,8 %. En los casos de obesidad severa (IMC ≥ 40), el riesgo se triplicaba. Este patrón se mantuvo en la mayoría de las diez infecciones más comunes estudiadas, incluyendo gripe, covid‑19, neumonía, gastroenteritis e infecciones urinarias y respiratorias, pero no se observó un efecto significativo sobre VIH o tuberculosis.

Mecanismos biológicos detrás del riesgo

Los investigadores sugieren que la obesidad afecta al sistema inmunitario, debilitando su capacidad de defensa frente a bacterias, virus, parásitos u hongos. Este efecto inmunosupresor podría explicar por qué las personas con exceso de peso desarrollan cuadros más graves. Mika Kivimäki, de University College London, indica que los ensayos con fármacos para la pérdida de peso respaldan esta hipótesis, mostrando que la reducción de peso disminuye el riesgo de infecciones graves. Este vínculo biológico refuerza la necesidad de políticas de salud pública que promuevan estilos de vida saludables, acceso a alimentos nutritivos, actividad física regular y vacunación dirigida a personas con obesidad.

Implicaciones para la salud pública

Solja Nyberg, de la Universidad de Helsinki, subraya que, ante el aumento global de las tasas de obesidad, también crecerán las hospitalizaciones y muertes asociadas a infecciones. Las medidas de prevención, como programas de control de peso y promoción de la salud, podrían reducir de manera significativa el impacto de estas enfermedades. Por ejemplo, un descenso del 5 % en el IMC promedio de una población podría disminuir de manera notable la incidencia de infecciones graves, mejorando la resiliencia sanitaria frente a pandemias y brotes estacionales. La extrapolación de datos globales demuestra que estas estrategias podrían salvar cientos de miles de vidas cada año .

El papel de los entornos urbanos y la nutrición

Además de factores individuales, el diseño de las ciudades y el acceso a alimentos saludables influyen directamente en la obesidad y, por tanto, en la susceptibilidad a infecciones. La disponibilidad limitada de espacios para ejercicio físico o la proliferación de alimentos ultraprocesados contribuyen al aumento de peso en muchas poblaciones urbanas. Estudios recientes destacan que una dieta equilibrada, rica en fibra y micronutrientes esenciales, fortalece la respuesta inmunitaria y disminuye la gravedad de las infecciones.

Reflexiones finales

Los datos recopilados evidencian que la obesidad no solo es un problema metabólico, sino también un factor crítico en la epidemiología de las enfermedades infecciosas. La integración de estrategias de prevención, políticas públicas eficaces y educación nutricional es clave para reducir la carga de enfermedades y mejorar la salud global. La comprensión de los mecanismos biológicos y sociales que conectan obesidad e infecciones permite diseñar intervenciones más precisas y eficaces. Esta relación subraya la importancia de abordar la obesidad como un determinante principal de la salud poblacional, no únicamente como un problema estético o de enfermedades crónicas.

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