Un equipo de investigadores ha desarrollado una prenda interior inteligente capaz de registrar gases intestinales en tiempo real con el objetivo de analizar el estado de la microbiota y detectar posibles alteraciones digestivas. Este sistema integra sensores químicos miniaturizados y electrónica flexible en el tejido, permitiendo medir compuestos como el hidrógeno, el metano o el dióxido de carbono liberados durante la flatulencia. Más allá de lo anecdótico, la propuesta apunta a aplicaciones clínicas en enfermedades gastrointestinales como el síndrome del intestino irritable o la enfermedad inflamatoria intestinal. La combinación de ingeniería biomédica, ciencia de materiales y análisis de datos abre una nueva vía para el seguimiento no invasivo de la salud digestiva desde el propio vestuario diario.

Una prenda inteligente para vigilar el intestino

La tecnología vestible ha ido ampliando su campo de acción en los últimos años. Si hace una década el foco estaba en pulseras de actividad y relojes capaces de medir la frecuencia cardíaca o el nivel de oxígeno en sangre, ahora la investigación explora parámetros más específicos y menos evidentes. En este contexto surge una ropa interior inteligente diseñada para analizar los gases intestinales y, a partir de ellos, inferir el estado de la microbiota.

El dispositivo se basa en la premisa de que la composición de los gases expulsados por el organismo está directamente relacionada con la actividad metabólica de las bacterias que habitan el intestino. Aproximadamente el 30 % del gas intestinal corresponde a dióxido de carbono, mientras que el hidrógeno puede representar entre el 10 % y el 50 % dependiendo de la dieta y del perfil microbiano. El metano, por su parte, está presente en cerca del 30 % de la población adulta debido a la acción de arqueas metanogénicas. Estos porcentajes constituyen biomarcadores potenciales de trastornos digestivos y permiten establecer perfiles fisiológicos individualizados.

El prototipo integra sensores químicos de bajo consumo en una estructura textil flexible. Técnicamente, se trata de sensores electroquímicos capaces de detectar concentraciones de gas en rangos de partes por millón. Un sensor de hidrógeno puede operar con un límite de detección inferior a 1 ppm y una precisión aproximada de ±5 %, mientras que el sensor de metano trabaja en rangos de entre 0 y 100 ppm con calibración automática cada cierto número de ciclos. La electrónica se encapsula en polímeros transpirables que aíslan los circuitos sin comprometer la comodidad del usuario.

El sistema incorpora un microcontrolador de bajo consumo energético alimentado por una batería recargable de polímero de litio de entre 200 y 300 mAh, suficiente para registrar datos durante unas 10 horas continuas. Los datos se transmiten por Bluetooth Low Energy a una aplicación móvil que analiza patrones de emisión, frecuencia y concentración de gases, generando métricas diarias y semanales.

Del gas a la microbiota cómo funciona el análisis

El interés médico de esta prenda radica en la relación entre los gases intestinales y la microbiota. El intestino humano alberga más de 10¹³ microorganismos, una cifra comparable al número de células humanas del cuerpo. Estos microorganismos fermentan carbohidratos no digeridos y producen gases como subproducto metabólico. Alteraciones en la composición bacteriana pueden modificar de forma significativa el perfil gaseoso.

En estudios clínicos previos se ha observado que pacientes con síndrome del intestino irritable presentan incrementos de hidrógeno de hasta un 40 % tras la ingesta de carbohidratos fermentables. Este tipo de evaluación suele realizarse mediante pruebas de aliento en entornos hospitalarios. La diferencia es que la ropa interior inteligente permite monitorización continua en condiciones reales, no solo en una prueba puntual.

Desde el punto de vista técnico, el sistema emplea algoritmos de análisis temporal y filtrado digital para correlacionar la frecuencia de emisiones con eventos dietéticos. Si una persona consume alimentos ricos en FODMAP, el aumento de hidrógeno puede detectarse en un intervalo de entre 30 y 120 minutos. El software aplica modelos estadísticos para diferenciar picos aislados de tendencias persistentes.

La literatura científica respalda la relación entre metano y estreñimiento crónico. Estos trabajos sugieren que niveles elevados de metano pueden ralentizar el tránsito intestinal, lo que refuerza el valor de medir este gas de forma sistemática.

El producto en detalle diseño sensores y experiencia de uso

El producto principal destaca por su integración discreta de tecnología en una prenda cotidiana. Los sensores están situados en la parte posterior de la ropa interior, dentro de una cápsula desmontable para facilitar el lavado del tejido. El módulo electrónico tiene un grosor inferior a 5 milímetros y un peso cercano a los 20 gramos, cifras que permiten mantener la ergonomía sin generar molestias apreciables.

Se utilizan circuitos impresos flexibles sobre sustratos de poliimida y encapsulados con resinas epoxi de baja permeabilidad al vapor. El sensor de dióxido de carbono se basa en tecnología infrarroja no dispersiva calibrada para rangos de 0 a 5 % de concentración, mientras que los sensores electroquímicos de hidrógeno y metano incorporan electrodos selectivos con vida útil estimada de más de 12 meses en uso regular.

El tejido combina algodón técnico y fibras sintéticas con aproximadamente un 8 % de elastano para asegurar ajuste anatómico. El módulo puede retirarse antes del lavado, evitando daños por humedad directa. La aplicación móvil presenta gráficos temporales que muestran concentración media diaria, número de episodios y variaciones respecto a la semana anterior.

Contexto científico y validación tecnológica

El desarrollo de esta prenda se apoya en el conocimiento acumulado por iniciativas como el Human Microbiome Project,  Este proyecto demostró que la composición microbiana varía entre individuos y puede influir en patologías metabólicas, inmunológicas y digestivas.

En paralelo, la investigación en sensores miniaturizados ha avanzado gracias al uso de nanomateriales y estructuras semiconductoras sensibles a gases.

La combinación de estas dos líneas de investigación —microbiota y sensores avanzados— permite trasladar la monitorización digestiva desde el laboratorio al entorno doméstico. No obstante, será necesario validar el dispositivo con estudios clínicos amplios que incluyan muestras de cientos de pacientes para establecer correlaciones estadísticamente significativas.

Reflexiones finales y perspectivas

La ropa interior inteligente orientada al análisis de gases intestinales representa un paso más en la integración de la electrónica en textiles cotidianos. Si los ensayos clínicos confirman su precisión, podría convertirse en una herramienta útil para el seguimiento de patologías digestivas crónicas, especialmente aquellas donde la microbiota juega un papel relevante.

Persisten desafíos técnicos como la estabilidad de los sensores frente a variaciones térmicas de entre 32 y 37 grados Celsius en la superficie corporal, la necesidad de recalibración periódica y la gestión segura de datos médicos sensibles. Además, la interpretación de los resultados requerirá algoritmos cada vez más refinados para evitar falsos positivos.

En cualquier caso, esta propuesta muestra cómo la convergencia entre ingeniería textil, electrónica flexible y análisis de datos puede abrir nuevas posibilidades en la monitorización personalizada de la salud digestiva.

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