Recuperar el habla tras un ictus sigue siendo uno de los grandes desafíos de la rehabilitación neurológica. Aunque existen terapias tradicionales y soluciones tecnológicas avanzadas, muchas de ellas resultan lentas, costosas o invasivas. En este contexto ha llamado la atención un nuevo wearable en forma de collar que utiliza inteligencia artificial para ayudar a personas que han perdido la capacidad de hablar a comunicarse de nuevo, sin necesidad de implantes ni cirugía.

El dispositivo, presentado recientemente y descrito en un artículo publicado por The Brighter Side of News sobre un collar inteligente basado en IA para supervivientes de ictus, se apoya en sensores colocados alrededor del cuello que detectan señales musculares asociadas al intento de habla. Estas señales, aunque imperceptibles para el oído humano, contienen información suficiente para que un sistema de aprendizaje automático pueda reconstruir palabras y convertirlas en voz sintética casi en tiempo real.

La propuesta apunta a una vía intermedia entre la logopedia clásica y las interfaces cerebro-ordenador, con un enfoque más accesible y menos invasivo.

El impacto del ictus en la capacidad de comunicarse

El ictus es una de las principales causas de discapacidad adquirida en adultos. Una proporción significativa de las personas que lo sufren desarrolla afasia u otros trastornos del habla, lo que afecta directamente a su autonomía y a su vida social. En muchos casos, el daño cerebral no elimina por completo la intención de hablar, sino que interrumpe la coordinación necesaria para producir sonidos comprensibles.

Desde un punto de vista fisiológico, esto significa que los músculos implicados en el habla, como los de la laringe y el cuello, pueden seguir recibiendo señales nerviosas débiles o incompletas. La rehabilitación tradicional intenta reforzar estas vías mediante ejercicios repetitivos, pero los resultados varían mucho entre pacientes. Paralelamente, la investigación en interfaces cerebro-máquina ha demostrado que es posible traducir señales neuronales en lenguaje, como muestran estudios recientes sobre sistemas implantables capaces de generar voz sintética a partir de actividad cerebral. Sin embargo, estos enfoques requieren cirugía y un seguimiento médico complejo.

El wearable de cuello como alternativa no invasiva

El dispositivo protagonista de este artículo adopta una estrategia distinta. En lugar de acceder directamente al cerebro, se centra en captar señales electromiográficas superficiales generadas cuando la persona intenta hablar. El collar integra varios sensores distribuidos alrededor del cuello que miden microvariaciones eléctricas, generalmente en el rango de microvoltios, asociadas a la activación muscular.

Estas señales se procesan mediante algoritmos de inteligencia artificial entrenados para identificar patrones específicos relacionados con fonemas y palabras. Según los datos preliminares facilitados por los desarrolladores, el sistema puede alcanzar tasas de reconocimiento superiores al 90 % tras un periodo de entrenamiento personalizado. Técnicamente, esto se logra combinando un muestreo de alta frecuencia, del orden de varios cientos de hercios, con redes neuronales profundas capaces de adaptarse a las particularidades fisiológicas de cada usuario.

El resultado es una voz sintética que se reproduce con una latencia inferior a un segundo, lo que permite mantener conversaciones funcionales sin recurrir a implantes ni procedimientos invasivos.

De la señal muscular a la voz sintética

El funcionamiento interno del collar se basa en un flujo de procesamiento bien definido. Primero, los sensores recogen las señales electromiográficas crudas, que pasan por filtros digitales para eliminar ruido y artefactos. A continuación, se extraen características clave como amplitud, duración y correlación temporal entre distintos puntos del cuello.

Estos datos alimentan un modelo de aprendizaje automático que ha sido entrenado previamente con grandes volúmenes de información. Durante la fase de calibración, el usuario repite una serie de palabras o frases, lo que permite ajustar los parámetros del modelo a su patrón muscular específico. Este enfoque recuerda a otros proyectos de “habla silenciosa”, como los desarrollados en el MIT Media Lab con interfaces portables que convierten señales fisiológicas en lenguaje audible.

La diferencia clave es que el collar descrito aquí está pensado específicamente para contextos clínicos y de rehabilitación, con un diseño orientado a la comodidad y al uso prolongado.

Ventajas y limitaciones frente a otras tecnologías

Una de las principales ventajas de este wearable es su carácter no invasivo. Al no requerir cirugía, se reducen riesgos médicos y se facilita una adopción más amplia. Además, el coste potencial de producción es sensiblemente menor que el de los sistemas implantables, lo que abre la puerta a su uso en entornos sanitarios con recursos limitados.

Desde el punto de vista terapéutico, el collar también puede funcionar como herramienta de entrenamiento. Al proporcionar retroalimentación inmediata en forma de voz sintética, refuerza la conexión entre la intención de hablar y el resultado audible. Algunos investigadores sugieren que este tipo de estimulación podría favorecer la plasticidad neuronal, un aspecto clave en la recuperación tras un ictus. No obstante, el sistema no es universal. Requiere que el usuario conserve cierto grado de control muscular y un periodo de calibración que puede resultar exigente en fases muy tempranas de la recuperación.

Un posible cambio en la vida cotidiana

Más allá de los aspectos técnicos, el valor real del collar se aprecia en situaciones diarias. Poder expresar necesidades básicas, participar en conversaciones familiares o comunicarse con personal sanitario tiene un impacto directo en la calidad de vida. En pruebas iniciales, algunos usuarios han logrado generar frases completas de forma fluida, sin recurrir a pantallas ni teclados.

Este enfoque resulta especialmente relevante para personas con movilidad reducida en brazos y manos, una condición frecuente tras un ictus. Al tratarse de un dispositivo portátil y discreto, el collar puede integrarse en la rutina diaria sin alterar en exceso la forma de vida del usuario, alineándose con la tendencia actual de wearables médicos orientados a la autonomía.

Reflexiones finales

El desarrollo de este collar inteligente muestra hasta qué punto la combinación de sensores accesibles y modelos avanzados de inteligencia artificial puede dar lugar a soluciones prácticas para problemas complejos. Sin prometer resultados milagrosos, la propuesta se sitúa en un punto intermedio muy interesante entre la logopedia tradicional y las interfaces cerebro-ordenador invasivas.

Quedan retos importantes por resolver, como la validación clínica a gran escala, la adaptación a distintos idiomas y la protección de los datos biométricos. Aun así, este tipo de tecnología apunta a un futuro en el que la rehabilitación neurológica sea más personalizada, accesible y centrada en las necesidades reales de las personas.

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