En una sociedad saturada por la ansiedad laboral, la hiperconectividad y la falta de descanso, muchos adultos están recurriendo a un objeto insospechado: el chupete. Lo que comenzó como una curiosidad en tiendas en línea asiáticas se ha convertido en una tendencia viral entre personas que buscan calmarse, dormir mejor o simplemente desconectar unos minutos del caos cotidiano. Estos “chupetes para adultos”, fabricados en silicona médica y diseñados para bocas mayores, se promocionan como herramientas de relajación, aunque expertos en salud advierten de posibles riesgos dentales y respiratorios. Este artículo examina su auge, funcionamiento y las implicaciones psicológicas y físicas de un hábito tan peculiar como revelador.

¿Por qué recurrir a un “chupete” siendo adulto?

La adopción de chupetes por adultos no responde a una moda sin sentido, sino a un patrón psicológico bien conocido. Según el reportaje de VICE, muchos usuarios explican que morder o succionar el dispositivo les genera una sensación de seguridad, similar a la que experimentaban en la infancia. En términos técnicos, este comportamiento activa mecanismos de autoconsuelo neurosensorial, donde la repetición rítmica de la succión reduce la actividad del sistema nervioso simpático. Estudios clínicos han documentado que acciones similares pueden disminuir la frecuencia cardíaca entre 2 y 5 latidos por minuto y reducir la liberación de cortisol, la hormona del estrés.

El fenómeno se observa sobre todo en China, donde plataformas como Taobao y JD.com venden miles de unidades al mes. Los productos se anuncian como “ayudas para dormir, relajantes del estrés o herramientas para dejar de fumar”. Los precios varían desde los 10 yuanes (≈ 1,30 €) hasta los 500 yuanes (≈ 65 €), según la calidad de la silicona, el tamaño de la tetina y el acabado del diseño. La acción de succión provoca una ligera presión negativa intraoral, que estimula el músculo buccinador y genera una micro-pausa cognitiva. Es decir, el cerebro interrumpe momentáneamente su procesamiento ejecutivo, proporcionando una sensación de descanso mental breve pero real.

Implicaciones físicas: entre la relajación y el riesgo

Aunque el uso del chupete puede parecer inocente, los expertos advierten que no está exento de riesgos. El dentista Tang Caomin, citado por VICE, explica que estos dispositivos “no están diseñados para bocas adultas” y que su uso prolongado puede alterar la mordida, dañar la articulación temporomandibular o interferir con la respiración durante el sueño. Desde una perspectiva biomecánica, una presión constante de apenas 0,3 N por centímetro cuadrado puede generar microdesplazamientos de los incisivos de hasta 0,2 mm por semana, provocando maloclusión con el tiempo.

Además, su uso nocturno aumenta el riesgo de apnea obstructiva del sueño (AOS), especialmente en personas con sobrepeso o alteraciones anatómicas de la mandíbula. La succión prolongada también puede afectar al equilibrio de la musculatura facial, con consecuencias como tensión en el cuello y dolor en la articulación mandibular. En definitiva, aunque su efecto calmante sea inmediato, los impactos a largo plazo pueden ser significativos si se convierte en un hábito diario.

El producto que lo empezó todo

El modelo más popular es el chupete para adultos de silicona alimentaria médica, con una tetina de unos 35 mm de diámetro (frente a los 20-25 mm de los modelos infantiles) y un aro exterior para evitar la deglución accidental. Su diseño busca recrear el gesto natural de succión sin causar asfixia. Los fabricantes aseguran que genera alrededor de 30 gramos de presión negativa al succionar, suficiente para activar los receptores táctiles y generar sensación de calma sin fatigar la mandíbula.

Según datos recogidos por Yahoo Lifestyle, el dispositivo ha alcanzado una popularidad inesperada: no solo se vende entre jóvenes de 20 a 35 años, sino también entre adultos mayores que lo usan para conciliar el sueño. En redes sociales chinas como Xiaohongshu, decenas de usuarios publican vídeos mostrando cómo el uso del chupete les ayuda a “sobrevivir a las reuniones” o “evitar estallar” ante situaciones de estrés. Lo que empezó como una curiosidad en línea se ha convertido en un símbolo de autocuidado no convencional.

Un síntoma cultural: la regresión emocional

El uso del chupete por adultos también puede interpretarse como una manifestación de regresión psicológica, fenómeno descrito en la teoría psicoanalítica como el retorno inconsciente a comportamientos infantiles frente al estrés. Tal como indica un análisis del New York Post, los usuarios no buscan revivir su infancia, sino recrear una sensación de seguridad perdida. En otras palabras, el chupete actúa como un “puente sensorial” entre el estrés adulto y la calma primaria.

Desde un punto de vista fisiológico, el acto de succionar tiene un efecto directo sobre el nervio trigémino, que a su vez estimula el sistema parasimpático. Este sistema es responsable de inducir estados de descanso y recuperación. Dicho de otro modo, la succión —aunque sea simbólica— logra disminuir la excitación cortical y facilita la relajación, algo que explica por qué algunos adultos lo asocian con una sensación de alivio casi inmediato.

Entre la tendencia y el negocio

Más allá del componente psicológico, el auge de los chupetes para adultos también tiene un evidente componente comercial. En un mercado global donde el bienestar se ha convertido en un producto más, la aparición de un dispositivo que promete calma sin medicación era solo cuestión de tiempo. Las ventas de productos de “autocuidado sensorial” en plataformas asiáticas crecieron un 40 % entre 2023 y 2025, y los chupetes para adultos han contribuido a esa expansión.

Algunos fabricantes han empezado a ofrecer versiones con aromaterapia integrada, materiales antibacterianos o colores específicos asociados a estados emocionales (por ejemplo, tonos azulados para inducir tranquilidad). Sin embargo, la falta de estudios clínicos que respalden su eficacia genera dudas sobre si realmente funcionan o si su efecto es, en gran medida, placebo. La frontera entre alivio psicológico y marketing es cada vez más difusa.

Reflexiones finales

El auge de los chupetes para adultos puede parecer anecdótico o incluso extravagante, pero revela algo profundo sobre nuestra forma de gestionar la ansiedad. Vivimos en una era donde la sobrecarga sensorial y la exigencia constante de productividad han agotado los mecanismos naturales de descanso. Buscar consuelo en un objeto tan primario como un chupete no es más que una señal de que el estrés contemporáneo ha alcanzado niveles que el lenguaje corporal intenta compensar por su cuenta.

Desde el punto de vista técnico, estos dispositivos plantean cuestiones sobre biomecánica mandibular, materiales biocompatibles y patrones de respiración nocturna, además de abrir un debate sobre la mercantilización del bienestar. Y aunque no sustituyen ni la terapia psicológica ni el descanso real, sí ponen de relieve la necesidad urgente de soluciones más humanas y sostenibles frente al estrés crónico.

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