Una nueva alternativa emergente al tratamiento tradicional de la artrosis de rodilla consiste en reeducar la forma de caminar. Un estudio publicado en The Lancet Rheumatology demuestra que, al ajustar ligeramente el ángulo del pie al andar —de manera personalizada a cada paciente—, se consigue un alivio del dolor equiparable al de la medicación y, además, se reduce el deterioro del cartílago. Esta intervención biomecánica promete llenar un gran vacío terapéutico mientras se espera un futuro tratamiento accesible desde la clínica.

El reto de la artrosis de rodilla: del dolor al reemplazo

La artrosis de rodilla, especialmente la que afecta la zona medial (interior), es una de las causas más comunes de discapacidad entre personas mayores de 40 años. El problema radica en que el cartílago que amortigua la articulación se degrada de manera irreversible: por ahora, solo podemos gestionar el dolor con medicación y, en última instancia, recurrir al reemplazo articular.

Esto genera un amplio hueco terapéutico, sobre todo para quienes aún no requieren cirugía, pero desean aliviar el dolor y ralentizar la progresión.

Reeducación del andar: intervención biomecánica efectiva

En un ensayo aleatorizado con placebo, investigadores de la Universidad de Utah han demostrado que modificar la orientación del pie al caminar puede mitigar el dolor tanto como algunos medicamentos, y frenar la degradación del cartílago.

Esta es la primera vez que se valida, mediante un estudio controlado y con placebo, la eficacia de una intervención biomecánica para la artrosis. El fundamento es simple: reducir las cargas que inciden en la zona afectada de la rodilla al cambiar el ángulo del pie.Personalización y tecnología para caminar mejor

La clave del éxito de este enfoque radica en su personalización. En las primeras sesiones, se realiza una resonancia magnética y se utiliza una cinta de marcha sensible a la presión, junto con cámaras de captura de movimiento. Esto permite determinar si es más beneficioso girar el pie hacia dentro o hacia fuera, y en qué grado (5° o 10°)

Durante el entrenamiento posterior, el paciente recibe vibraciones leves en la pierna al pisar con el ángulo adecuado, lo que facilita aprender y automatizar el nuevo patrón de marcha. Gracias a esta precisión, se logra descargar la carga de la zona medial, logrando efectos positivos sobre el dolor y la integridad del cartílago.

Hacia una aplicación clínica accesible

Aunque el resultado es prometedor, la tecnología usada (captura de movimiento avanzada y cinta especial) es cara y lenta. Los autores proponen que, en el futuro, esta intervención se implemente mediante sensores móviles, como vídeos grabados con el móvil o “zapatos inteligentes”, en entornos de fisioterapia convencionales o incluso para caminar en el entorno habitual .

Todavía serán necesarios más estudios para validar este enfoque en entornos clínicos accesibles, pero el potencial de este método es enorme, pues podría ayudar a miles de personas durante años antes de necesitar una intervención quirúrgica.

Conclusión

La reeducación del andar, ajustando de forma personalizada el ángulo del pie, surge como una alternativa innovadora, eficaz y no invasiva para aliviar el dolor de la artrosis de rodilla y frenar el deterioro del cartílago. Este enfoque biomecánico personalizado ha demostrado, por primera vez en un ensayo controlado con placebo, resultados comparables a los de la medicación, sin efectos secundarios típicos de los fármacos. Aunque aún no está disponible en la práctica clínica convencional, futuros avances tecnológicos podrían facilitar su incorporación en fisioterapia y entornos accesibles, ofreciendo una solución intermedia valiosa antes de llegar a la cirugía.

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