Un fármaco ya aprobado para enfermedades genéticas raras, la nitisinona, ofrece una estrategia revolucionaria en la lucha contra enfermedades transmitidas por mosquitos. Al bloquear una enzima clave en el metabolismo del aminoácido tirosina, el medicamento convierte la sangre humana en un veneno para varias especies de mosquito, incluso resistentes a insecticidas convencionales. Además, puede aplicarse en superficies como redes o paredes. Un enfoque innovador, potencialmente más duradero y ecológico que alternativas actuales como la ivermectina.

Un descubrimiento sorprendente y su contexto

Un estudio reciente ha revelado que la nitisinona, un medicamento habitualmente utilizado en el tratamiento de enfermedades metabólicas raras como la tirosinemia tipo I o la alcaptonuria, puede transformar la sangre humana en mortal para los mosquitos que la ingieren. Esta capacidad se basa en su acción sobre la enzima 4‑hidroxifenilpiruvato dioxigenasa (HPPD), esencial para la degradación correcta de la tirosina tras la ingesta de sangre. Aunque su uso actual es para tratar esas patologías genéticas, esta característica inesperada abre una vía novedosa en el control vectorial.

Eficacia frente a insecticidas tradicionales

Contra lo que ocurre con las técnicas convencionales —como insecticidas químicos o el uso de ivermectina—, la nitisinona ha demostrado una acción más rápida y prolongada. En ensayos con sangre de pacientes tratados, los mosquitos murieron en unas pocas horas tras alimentarse, mostrando incluso mayor duración que la ivermectina, con actividad mosquitocida durante más de una semana tras una dosis única. Además, demostró eficacia completa incluso contra mosquitos resistentes a insecticidas convencionales. Este enfoque plantea soluciones más sostenibles y menos contaminantes, con un mecanismo de acción totalmente distinto al de los productos habituales.

Ampliando el arsenal: aplicaciones en superficies

Más allá de actuar desde dentro, estudios recientes han mostrado que la nitisinona también puede emplearse eficazmente como insecticida de contacto. Mosquitos que se alimentan y luego aterrizan en superficies tratadas con nitisinona mueren, incluso si presentan resistencia a insecticidas comunes. Esto la hace adecuada para impregnación de redes antimosquitos o pulverización de interiores, especialmente en zonas con alta resistencia a los insecticidas tradicionales. Su modo de acción disruptivo del metabolismo de la sangre representa una alternativa activa y versátil en distintos contextos de uso.

Retos y cautelas antes de su implementación

A pesar del entusiasmo generado, quedan numerosos aspectos por evaluar. La seguridad del fármaco en personas sanas de forma masiva todavía no ha sido probada, y deben analizarse posibles interacciones con medicamentos antipalúdicos, así como efectos adversos. También es esencial comprender en detalle el mecanismo molecular de su toxicidad y monitorizar si surgen resistencias en los insectos. Estos pasos son fundamentales para dictaminar si realmente puede incorporarse como herramienta de salud pública segura y eficaz en zonas endémicas.

Conclusión

La redirección de la nitisinona —un fármaco aprobado para enfermedades raras— hacia el control de vectores representa un avance pionero en la prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos. Su eficacia demostrada contra especies resistentes, su acción prolongada y su potencial aplicación tanto en el torrente sanguíneo como en superficies ofrecen una estrategia complementaria y más ecológica frente a enfoques convencionales como la ivermectina. No obstante, la implementación en salud pública exige investigaciones rigurosas que aseguren su seguridad y sostenibilidad.

527

Suscribirse
Notificación
0 Comments
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
0
¡Aquí puedes dejar tus comentarios!x