Este artículo explora un sorprendente vínculo entre un hábito común y la salud cerebral: ¿podría hurgarse la nariz influir en el riesgo de desarrollar Alzheimer? Basado en estudios recientes, especialmente con ratones, esta investigación sugiere una posible vía de entrada al cerebro para bacterias como Chlamydia pneumoniae, que podrían inducir respuestas similares a las que se observan en la enfermedad. Aunque los datos aún son preliminares y principalmente en modelos animales, la hipótesis abre nuevas perspectivas sobre prevención, higiene nasal y cuidados cotidianos.
Daño epitelial nasal y ruta directa al cerebro
En un estudio publicado en 2022 por científicos de la Griffith University (Australia), se observó en ratones que la bacteria Chlamydia pneumoniae, presente en muchas personas con demencia de tipo Alzheimer, puede ascender a través del nervio olfativo desde la cavidad nasal hasta el cerebro. El hallazgo fue más acusado cuando el epitelio nasal estaba dañado, facilitando la infección neural y provocando depósitos de proteína amiloide-beta, característica encontrada en cerebros con Alzheimer.
Implicaciones de la neuroinflamación y hipótesis infecciosa
La hipótesis de que agentes patógenos puedan entrar al cerebro vía el sistema olfativo respalda una perspectiva más amplia sobre el origen del Alzheimer. Según una revisión publicada en 2024, este hábito —denominado técnicamente rhinotillexomania— podría alterar el microbioma nasal y fomentar la inflamación cerebral.. Además, en humanos, ya se ha establecido una asociación entre hurgarse la nariz y mayor riesgo de infecciones, como COVID-19, lo que refuerza la plausibilidad de esta vía de entrada patógena.
¿Qué dicen los estudios humanos y las limitaciones actuales?
Aunque los resultados en ratones resultan inquietantes, aún no se dispone de pruebas concluyentes en humanos. Como advierte Healthline, la evidencia es todavía limitada y mayoritariamente teórica; hacen falta estudios clínicos que evalúen si el mismo mecanismo ocurre en personas.. Por su parte, el artículo de ScienceAlert subraya que, aunque el hallazgo es relevante, continúa siendo preliminar y requiere investigación adicional.
Consejos preventivos y medidas cotidianas
Dada la incertidumbre, resulta razonable adoptar algunas medidas sencillas: evitar hurgarse la nariz, mantener una buena higiene de manos y usar alternativas como lavado nasal con solución salina o sonarse con suavidad. Estas prácticas no solo reducen el riesgo de posibles infecciones, sino que podrían proteger también el delicado epitelio nasal y, en teoría, impedir el paso inadvertido de patógenos al cerebro.
Conclusión
Aunque aún no existe evidencia directa que confirme que hurgarse la nariz en humanos incrementa el riesgo de Alzheimer, los estudios en ratones y las revisiones científicas apuntan a una vía plausible de entrada de agentes infecciosos que podrían desencadenar neuroinflamación y depósitos de proteína amiloide. La prudencia dicta evitar este hábito, especialmente por sus riesgos conocidos como infecciones y lesiones nasales. Futuras investigaciones serán clave para confirmar o refutar esta hipótesis en humanos, pero mientras tanto, cuidar la higiene nasal y de manos es una medida sensata.
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