Desde hace varios meses circulan rumores, filtraciones y análisis no oficiales sobre lo que presumiblemente será el siguiente gran lanzamiento de Microsoft: Windows 12. Aunque la empresa aún no ha confirmado de forma oficial un nuevo sistema operativo con ese nombre, múltiples fuentes especializadas están recopilando pistas —tanto de código interno, canales Canary/Insider y declaraciones indirectas— para dibujar cómo podría ser esta próxima generación de Windows. Lo que parece claro es que el foco principal estará en una integración más profunda de la inteligencia artificial, un rediseño de la arquitectura interna para mejorar rendimiento y compatibilidad con hardware moderno, y una experiencia de usuario más adaptativa y modular. En este artículo analizamos esas predicciones, detallamos posibles características, estimaciones de lanzamiento y qué significaría en términos prácticos para usuarios domésticos y profesionales.
¿Estamos ante un nuevo sistema o sólo actualizaciones continuas?
Hasta finales de 2025 no existe confirmación oficial de que Microsoft vaya a lanzar una versión denominada “Windows 12”: la compañía ha continuado con la línea de actualizaciones de Windows 11, como 24H2 y 25H2, y ha enfatizado mejoras incrementales más que saltos radicales en la numeración de versiones.
A pesar de la falta de anuncio formal, hay claras señales en la industria de que Microsoft trabaja en lo que muchos analistas consideran el siguiente gran hito en la familia Windows. Varios insiders han señalado que en términos de ingeniería ya existen builds experimentales que contienen cambios significativos en el sistema, algunos más allá de lo esperado para una actualización menor.
Integración de IA como eje del sistema
Uno de los puntos más repetidos en los leaks y especulaciones es la presencia de inteligencia artificial integrada a nivel profundo del sistema operativo. La idea no sería simplemente tener un asistente con mejor capacidad de respuesta, sino que elementos estructurales del propio Windows (como búsqueda, configuración y automatización de tareas) podrían estar potenciados por IA de forma nativa. Esta IA podría interpretar el contexto de las acciones del usuario, ofrecer recomendaciones inteligentes y automatizar flujos de trabajo básicos sin intervención continua del usuario.
Este enfoque ha sido descrito por algunos analistas como una transición de Windows de “sistema operativo tradicional” a “plataforma con IA omnipresente”. En términos concretos, se habla de una integración tan amplia que Copilot (el asistente de Microsoft) podría actuar como una capa de interacción en toda la experiencia de usuario y no sólo como una función aislada.
¿Qué implicarían estos cambios técnicamente?
Tener IA integrada a nivel de sistema sugiere que muchas funciones de Windows 12 requerirían procesamiento local de modelos de lenguaje y análisis contextual. Esto implica que hardware con unidades de procesamiento neuronal (NPUs) o aceleradores de IA sería capaz de ejecutar inferencias directamente en el dispositivo con latencias muy bajas respecto a enviar datos a la nube. Esto también mejora la privacidad al no depender siempre de servidores remotos para procesar tus datos.
Rediseño modular y rendimiento
Otra de las ideas más repetidas en los rumores se refiere a un esquema estructural denominado CorePC o diseño modular. Bajo este concepto, el sistema operativo estaría compuesto por módulos desacoplados que pueden actualizarse, reemplazarse o incluso omitirse según el tipo de dispositivo. Esto contrasta con el modelo monolítico tradicional donde el núcleo del sistema y todas sus funciones vienen empaquetadas juntas.
Desde un punto de vista técnico, esto podría traducirse en:
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Actualizaciones más rápidas porque sólo algunos módulos necesitarían reinicio del sistema.
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Mejor estabilidad global al aislar partes críticas del sistema de terceros.
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Versiones “ligeras” de Windows para dispositivos con recursos limitados, como tablets o portátiles básicos, sin sacrificar funciones esenciales.
Este enfoque modular también podría permitir a Microsoft optimizar el rendimiento de arranque y ejecución, reduciendo la latencia de inicio del sistema operativo y la carga de memoria en comparación con versiones anteriores.
Interfaz y experiencia de usuario
A nivel de diseño, los leaks sugieren que Windows 12 podría introducir cambios visibles en la interfaz. Aunque no hay representaciones oficiales, conceptos filtrados hablan de elementos como una barra de tareas flotante y widgets más inteligentes, así como una mejor adaptación a distintos formatos de pantalla (ultrawide, plegables, etc.).
Técnicamente hablando, estos ajustes indicarían una adopción más amplia de Fluent Design, el lenguaje visual que Microsoft ha estado utilizando desde Windows 10, pero con refinamientos que busquen reducir fricciones y mejorar la productividad. También hay menciones a mejoras en la gestión de múltiples monitores y layouts de ventanas, áreas donde los usuarios avanzados suelen encontrar limitaciones en versiones previas.
Compatibilidad y requisitos de hardware
Un punto recurrente en los debates sobre este próximo Windows es la posible elevación de requisitos de hardware. Windows 11 ya introdujo condiciones más estrictas, como la necesidad de TPM 2.0 y Secure Boot. Para un sistema que apueste por IA local y modularidad, es probable que Microsoft recomiende o incluso requiera hardware moderno capaz de soportar cargas de trabajo de aprendizaje automático eficientemente.
Esto no significa necesariamente que las máquinas antiguas no puedan ejecutar el sistema básico, pero es razonable esperar que funciones avanzadas —por ejemplo, procesamiento de IA en el dispositivo y capacidades de aceleración de seguridad de próxima generación— sólo estén disponibles en chips recientes con NPUs integradas.
Fecha estimada de lanzamiento
Dado que Microsoft no ha anunciado Windows 12 formalmente, cualquier fecha es especulativa. Sin embargo, múltiples analistas de la industria coinciden en que —si el desarrollo sigue el patrón de ciclos de producto de Microsoft— podríamos ver una aparición oficial a ¿principios de 2026?.
Este posible calendario tiene sentido cuando se observa que Windows 11 fue lanzado en 2021, lo que encaja con un ciclo de aproximadamente cuatro años entre grandes versiones si se ajusta a las prácticas históricas de Microsoft.
Reflexiones finales
Un adelanto cualitativo que contenga IA profundamente integrada, un diseño más modular y una interfaz evolucionada podría suponer un cambio en la forma en que interactuamos con nuestros ordenadores. No obstante, es importante recordar que hasta hoy no existe confirmación oficial de un producto llamado Windows 12 por parte de Microsoft. Las señales actuales, aunque interesantes, provienen de fuentes no oficiales o de análisis de filtraciones, por lo que hay que tomarlas con cautela.
Al mismo tiempo, empresas tecnológicas, fabricantes de hardware y desarrolladores ya se están preparando para sistemas operativos más conscientes del contexto y habilitados para IA, lo que indica que incluso si el próximo Windows no lleva ese nombre, su espíritu evolucionará hacia esa dirección.
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