Windows 11 esconde una función de soporte NVMe nativo que puede acelerar considerablemente los SSD modernos, reduciendo latencia y aumentando rendimiento. Aunque esta característica procede de Windows Server 2025, usuarios avanzados han logrado activarla en Windows 11 mediante un truco en el registro. En este artículo exploramos cómo funciona, los beneficios cuantificables y los riesgos que conlleva su activación no oficial.
¿Qué significa soporte NVMe nativo y qué mejora aporta?
Las unidades NVMe (Non‑Volatile Memory Express) son el estándar de almacenamiento rápido actual, diseñadas para aprovechar al máximo la arquitectura PCIe con miles de colas de lectura/escritura en paralelo. Sin embargo, Windows durante años ha tratado a todos los dispositivos de almacenamiento como si fueran SCSI, un modelo antiguo que incorpora una capa de traducción y limita el acceso directo al hardware. Este enfoque introduce latencia adicional y reduce el potencial de rendimiento de los SSD NVMe.
Con la llegada de Windows Server 2025, Microsoft introdujo un nuevo “stack” de almacenamiento que elimina esa capa de traducción, permitiendo que el sistema operativo se comunique directamente con NVMe. Según datos oficiales y pruebas internas, habilitar NVMe nativo puede:
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Aumentar las IOPS (operaciones de entrada/salida por segundo) hasta un 80 % en entornos de servidor comparado con la arquitectura anterior.
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Reducir el uso de CPU hasta alrededor del 45 % bajo cargas intensivas de E/S.
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Reducir latencia y mejorar tiempos de acceso de forma notable.
En sistemas de consumo y pruebas no oficiales en Windows 11, usuarios han reportado mejoras de aproximadamente 10 % a 15 % en tasas de transferencia y menor latencia general en SSD NVMe modernos tras activar esta funcionalidad mediante el registro.Estas cifras pueden variar según el hardware, el controlador NVMe y la configuración del sistema.
Cómo activar el soporte NVMe nativo en Windows 11 (registro)
Aunque Microsoft ha diseñado esta mejora para Windows Server 2025, la base de código compartida con Windows 11 permite que la funcionalidad esté presente pero desactivada por defecto. Algunos usuarios expertos han descubierto que añadiendo ciertas claves al Registro de Windows se puede forzar el uso del driver nativo NVMe, en lugar de la emulación SCSI. Puedes ver todos los detalles técnicos y advertencias en el artículo original de Tom’s Hardware.
Un ejemplo de los comandos que se han usado (para entornos de prueba) es el siguiente, ejecutado en PowerShell o símbolo del sistema con privilegios de administrador: Windows Forum
Tras reiniciar, el sistema podría comenzar a usar directamente el nuevo driver nativo (nvmedisk.sys) para dispositivos NVMe, lo que indica que la funcionalidad está activa.
⚠️ Riesgos y advertencias:
Es fundamental reiterar que ninguna de estas modificaciones está soportada oficialmente por Microsoft en Windows 11. El uso de claves de registro no documentadas puede provocar comportamientos inesperados:
- Algunas aplicaciones o herramientas de gestión de discos pueden dejar de reconocer correctamente las unidades NVMe.
- El identificador del disco puede cambiar, afectando a utilidades de copia de seguridad o software que dependa de esa identificación.
- El sistema podría volverse inestable o surgir problemas de compatibilidad.
Por ello, se recomienda hacer una copia de seguridad completa y probar cualquier cambio en un entorno controlado (como una máquina virtual) antes de aplicarlo en un equipo de uso diario.
Impacto técnico y beneficios cuantificables
Más allá de los números generales, la diferencia técnica reside en que NVMe nativo permite a Windows exprimir mejor las capacidades de los SSD modernos. En pruebas internas de Microsoft comparando Windows Server con o sin NVMe nativo, se observaron mejoras de hasta 80 % en IOPS y una reducción considerable en el uso de CPU por operación de entrada/salida en pruebas de lecturas aleatorias de 4 K, lo que se traduce en sistemas especialmente más rápidos y eficientes en cargas de trabajo intensivas.
En escenarios de escritorio, estos beneficios suelen ser menos dramáticos pero perceptibles. Un aumento del 10 % al 15 % en transferencias de archivos o en tiempos de respuesta general puede notarse en tareas habituales como carga de aplicaciones, manejo de grandes ficheros o ejecución de entornos de desarrollo pesados.
Sin embargo, no todos los sistemas se comportan igual: unidades NVMe con firmware propietario o controladores específicos del fabricante pueden no ver mejoras significativas, e incluso podrían tener comportamientos distintos tras cambiar el stack de almacenamiento.
Compatibilidad y futuro del soporte
Es importante tener en cuenta que esta función, aunque prometedora, no está garantizada para todos los entornos de consumo. Microsoft todavía no ha anunciado una fecha oficial para habilitar NVMe nativo en Windows 11 de forma general, aunque es plausible que se integre en futuras actualizaciones una vez que la tecnología esté bien validada en servidores.
Mientras tanto, los entusiastas y profesionales que buscan exprimir al máximo sus SSD pueden experimentar con esta opción, siempre con la precaución de que se trata de un ajuste avanzado no documentado.
Conclusión
El soporte NVMe nativo en Windows Server 2025 representa un cambio arquitectónico importante que permite a los sistemas aprovechar todo el potencial de las unidades NVMe modernas. En Windows 11, esta función puede activarse mediante una modificación del registro para obtener mejoras medibles en rendimiento —especialmente en operaciones de E/S y latencia—, aunque con riesgos considerables que deben evaluarse cuidadosamente. Para muchos usuarios, estos beneficios de rendimiento pueden ser útiles, pero no están exentos de posibles efectos secundarios o compatibilidad limitada.
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La idea de mejorar el rendimiento de las unidades NVMe mediante un ajuste en el registro de Windows resulta tan atractiva como controvertida.
Las pruebas muestran incrementos moderados pero reales, especialmente en cargas intensivas donde cada milisegundo cuenta. Sin embargo, también aparecen efectos secundarios, como fallos en herramientas de gestión de SSD que no reconocen correctamente las unidades tras aplicar el cambio.
Según detalla TechSpot, el truco activa el nuevo controlador NVMe de Windows Server 2025, aún no destinado al público general. En conjunto, es una optimización interesante, pero más apropiada para entusiastas que para usuarios convencionales.
Interesante cómo un simple ajuste en el registro puede cambiar por completo la sensación de fluidez en Windows 11.
El artículo que acaban de publicar en makeuseof muestra que gran parte del “lag” no es falta de potencia, sino decisiones de diseño como el retardo en la apertura de menús.
Reducir el valor de MenuShowDelay devuelve esa inmediatez que muchos recordamos de versiones antiguas del sistema. No es una mejora real de rendimiento, pero sí una mejora perceptiva que hace el uso diario mucho más agradable.
Eso sí, siempre conviene tocar el registro con cuidado y hacer copia previa.