El NAS ME Pro de Beelink es una de las propuestas más singulares en el creciente mercado de dispositivos NAS flexibles. A diferencia de los modelos tradicionales, no viene con un sistema operativo preinstalado, permitiendo al usuario elegir e instalar soluciones como TrueNAS Scale, OpenMediaVault o Unraid según sus necesidades. Con un hardware basado en procesadores Intel de bajo consumo, conectividad multigigabit y una combinación de bahías SATA y ranuras NVMe, el ME Pro se sitúa como una alternativa interesante para usuarios avanzados, entusiastas del almacenamiento personalizado o pequeñas oficinas con necesidades específicas de control y rendimiento. Su diseño compacto, que encierra dos bahías SATA hot-swap para discos de 2,5″ y 3,5″ y tres ranuras M.2 NVMe, ofrece un equilibrio entre capacidad y rapidez en un chasis reducido, aunque exige cierto nivel técnico para su configuración y mantenimiento.
Un NAS que se aleja de los modelos cerrados
Desde su presentación, el Beelink ME Pro ha sido destacado por medios especializados por su enfoque abierto y flexible, muy diferente del de los NAS convencionales con firmware cerrado y ecosistema propietario. En el análisis inicial publicado por NASCompares se subraya que este dispositivo no incluye un sistema operativo específico, lo cual obliga al usuario a instalar su propio software NAS, pero a cambio ofrece una plataforma adaptable a necesidades tan diversas como servidor de archivos, laboratorio doméstico de contenedores o nodo de virtualización ligera.
Esta filosofía de hardware agnóstico permite que soluciones como TrueNAS Scale, OpenMediaVault, Unraid, Proxmox o incluso Linux generalista con contenedores Docker se ejecuten en el mismo equipo, lo que incrementa considerablemente la versatilidad del sistema. En comparación, muchos modelos de Synology o QNAP restringen funcionalidades avanzadas a gamas superiores o a software propietario, algo que el ME Pro evita deliberadamente.
El diseño físico del chasis es compacto —similar al de un mini PC de alto rendimiento—, lo que facilita su integración en escritorios, estantes o espacios reducidos sin sacrificar opciones de expansión. Aun siendo un dispositivo de tamaño moderado, incorpora características propias de equipos más grandes, como bandejas hot-swappable para discos SATA y disipación térmica diseñada para unidades NVMe.
Arquitectura de almacenamiento híbrido
Uno de los principales atractivos del Beelink ME Pro es su capacidad de combinar distintos tipos de almacenamiento en un mismo chasis. En la parte frontal se encuentran dos bahías SATA hot-swap para discos de 3,5″ o 2,5″, que permiten al usuario instalar unidades de alta capacidad para almacenamiento masivo, copias de seguridad o bibliotecas de medios. Las unidades de gran tamaño, como discos duros de 12 TB o superiores, pueden ser gestionadas rápidamente gracias al acceso directo desde el frontal, lo que simplifica tareas de mantenimiento o reemplazo sin necesidad de detener el sistema.
Internamente, el equipo cuenta con tres ranuras M.2 NVMe. La primera está destinada al sistema operativo y se conecta mediante un enlace PCIe 3.0 x2, proporcionando un rendimiento equilibrado para el propio sistema NAS. Las otras dos ranuras funcionan a través de enlaces PCIe 3.0 x1, que, aunque no alcanzan las velocidades máximas de NVMe de gama alta, siguen ofreciendo anchos de banda efectivos de hasta aproximadamente 800-900 MB/s en lectura/escritura sostenida, muy por encima de lo que permite un SSD SATA típico.
Este conjunto híbrido permite asignar roles específicos a cada tipo de unidad: los discos SATA pueden encargarse de la persistencia de datos a largo plazo, mientras que los SSD NVMe pueden ser utilizados como caché de lectura, caché de escritura o almacenamiento rápido para aplicaciones que requieran baja latencia. En sistemas de archivos avanzados como ZFS o Btrfs, contar con una capa de caché rápida puede mejorar el rendimiento percibido por los clientes de red de forma significativa, especialmente con múltiples flujos concurrentes.
Hardware interno y eficiencia energética
En el empeño por equilibrar potencia y consumo, Beelink ha optado por procesadores de la serie Intel N para el ME Pro. Las opciones de CPU incluyen el Intel N95 y el Intel N150, ambos con cuatro núcleos y cuatro hilos que permiten manejar múltiples servicios de red, tareas de cifrado por software, gestión de RAID o ejecución de contenedores sin requerir un consumo energético elevado. Este tipo de procesadores está diseñado para uso continuo, con un TDP ajustado que favorece el funcionamiento 24/7 sin generar un gasto excesivo.
La memoria del sistema es LPDDR5 a 4800 MHz, con configuraciones de 12 GB o 16 GB según el modelo, lo cual aporta un amplio margen para ejecutar varios servicios simultáneamente. En concreto, disponer de 16 GB de RAM es ventajoso en cargas de trabajo que requieren mantener múltiples contenedores o aplicaciones ligeras en ejecución, así como en sistemas de archivos exigentes como ZFS, donde parte de la RAM se consume como caché ARC para mejorar el rendimiento de lectura.
Desde el punto de vista energético, este conjunto de hardware ofrece una relación eficiencia-rendimiento favorable. En reposo, sistemas similares con CPU Intel de bajo consumo suelen situarse alrededor de los 15-20 W, mientras que bajo carga moderada pueden no superar los 30-40 W, cifras que los hacen competitivos frente a servidores tradicionales o incluso frente a modelos NAS comerciales de gama alta con procesadores más potentes pero con un consumo muy superior.
Conectividad multigigabit y expansión
El Beelink ME Pro destaca también por ofrecer opciones de conectividad modernas. Cuenta con un puerto Ethernet de 5 GbE basado en un controlador Realtek y un puerto de 2,5 GbE con chip Intel, lo que permite múltiples escenarios de uso: desde separar el tráfico interno y externo en redes domésticas avanzadas hasta configurar agregación de enlaces si el resto de la infraestructura de red lo soporta. Un enlace de 5 GbE puede ofrecer velocidades teóricas de hasta 625 MB/s, lo que sitúa la red por encima de las limitaciones habituales del Gigabit Ethernet y permite explotar al máximo la velocidad de los discos NVMe cuando se usan como caché.
Además, incluye puertos USB 3.2 a 10 Gbps, un USB-C con soporte de vídeo y varios puertos USB 2.0, ampliando las posibilidades de conexión con dispositivos externos. La presencia de una salida HDMI 4K a 60 Hz es poco común en dispositivos NAS, pero útil para quienes instalan y gestionan su sistema operativo de forma local o presentan dashboards directamente conectados. La conectividad inalámbrica, incluida a través de Wi-Fi y Bluetooth 5.4, amplía las opciones, aunque en un NAS la conexión cableada suele ser prioritaria por estabilidad y rendimiento.
El lugar del ME Pro en el ecosistema NAS
A diferencia de muchos NAS comerciales que traen sistemas operativos cerrados y ecosistemas con características propias, el Beelink ME Pro ofrece una experiencia más parecida a la de un mini servidor DIY (Do It Yourself). Esta filosofía abre la puerta a una mayor personalización, pero también exige al usuario cierto nivel técnico, ya que la instalación y configuración de sistemas como TrueNAS Scale o Proxmox requieren conocimientos específicos y una planeación previa.
Esta orientación ha generado debate en comunidades técnicas y foros especializados, donde algunos usuarios celebran la oportunidad de construir un NAS completamente a medida sin interferencias de firmware propietario, mientras que otros señalan que este enfoque puede resultar intimidante para quienes vienen de entornos más sencillos y prefieren soluciones “plug-and-play”.
¿Y un modelo de 4 bahías en el futuro?
Aunque el modelo de 2 bahías SATA + 3 NVMe es el que ha sido documentado con más detalle hasta ahora, también han circulado menciones a una posible variante de 4 bahías dentro de la misma familia Beelink ME Pro. Medios tecnológicos generalistas han informado sobre la intención de Beelink de ofrecer un chasis ampliado con cuatro bahías frontales para discos SATA, lo que podría permitir capacidades brutas mucho mayores (por ejemplo, hasta 120 TB con discos de gran tamaño) si se confirman configuraciones con unidades de 30 TB cada una.
Este hipotético modelo de 4 bahías no ha sido todavía mostrado con especificaciones oficiales completas, y no está claro si mantendría el mismo número de ranuras NVMe internas o si cambiaría otros aspectos del diseño térmico y de conectividad. Sin embargo, la idea de ampliar la familia ME Pro con un chasis que ofrezca mayor densidad de almacenamiento, manteniendo la filosofía abierta del hardware, resulta coherente con las tendencias del mercado y con la propia trayectoria de Beelink en ofrecer dispositivos versátiles y escalables.
Reflexiones finales
El Beelink ME Pro NAS es una propuesta interesante y diferente dentro de un mercado dominado por soluciones cerradas con software propio. Su combinación de hardware moderno, conectividad avanzada y enfoque flexible lo convierte en una opción sólida para usuarios con conocimientos técnicos que buscan construir su propio sistema de almacenamiento y servicios de red.
Si bien la configuración de dos bahías SATA limita algo la capacidad bruta frente a sistemas de mayor tamaño, la inclusión de múltiples ranuras NVMe y puertos multigigabit lo compensa con rendimiento y versatilidad. Además, la existencia de menciones a modelos de 4 bahías sugiere que Beelink podría expandir esta familia en el futuro para cubrir necesidades aún más exigentes de almacenamiento.
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