El Ploopy TrackPad es un periférico USB único en su especie, que combina un diseño impreso en 3D, firmware abierto y soporte para gestos multitáctiles. Pensado principalmente para usuarios de Windows y Linux, su filosofía DIY (hazlo tú mismo) y su apuesta por la ergonomía lo convierten en una opción interesante para quienes buscan personalización y control absoluto sobre su experiencia informática. Aunque presenta limitaciones en macOS y un precio superior al de muchos touchpads comerciales, su enfoque abierto lo distingue claramente de la competencia.

Un diseño distinto con espíritu abierto

El Ploopy TrackPad rompe con la estética habitual de los fabricantes convencionales. No pretende ser un accesorio cerrado y pulido al estilo de Apple, sino un dispositivo que los usuarios puedan entender, modificar y adaptar a sus necesidades. La carcasa, disponible en negro o gris, está fabricada mediante impresión 3D, lo que facilita que cualquiera pueda replicarla o modificarla con sus propias herramientas.

Este carácter abierto no se limita a lo físico. El firmware, basado en QMK, es completamente modificable. Esto significa que es posible ajustar la sensibilidad, redefinir gestos, añadir funciones o incluso cambiar por completo el comportamiento del touchpad. Para entusiastas de la tecnología y defensores del software y hardware libre, esta es una ventaja enorme frente a la rigidez de los productos comerciales cerrados.

Características técnicas destacadas

En cuanto a sus dimensiones, el Ploopy TrackPad cuenta con un cuerpo de 177 × 132 × 16 mm, y una zona táctil útil de 156 × 99 mm. Internamente, incorpora un microcontrolador Raspberry Pi RP2040 y un chip de seguimiento Microchip ATMXT1066TD, con una frecuencia de muestreo de 125 Hz. Estos componentes garantizan una respuesta rápida y precisa para la mayoría de tareas.

No tiene botones físicos ni retroalimentación háptica. Las interacciones se realizan exclusivamente mediante toques o gestos, lo que reduce el desgaste mecánico y contribuye a su durabilidad. La conexión es por cable USB, lo que elimina la latencia y la dependencia de baterías, aunque sacrifica la comodidad de la conectividad inalámbrica.

Compatibilidad y experiencia de uso

El Ploopy TrackPad está optimizado para Windows y Linux, donde soporta gestos multitáctiles como desplazamiento con dos dedos, zoom y rotación. Sin embargo, en macOS la experiencia se ve limitada: el sistema lo detecta como un ratón genérico, impidiendo aprovechar gestos avanzados o desplazamiento inercial.

En la práctica, su uso es cómodo y natural, sobre todo para largas sesiones. La amplia superficie permite movimientos suaves y controlados, reduciendo el esfuerzo de la mano. Para usuarios que pasan muchas horas frente al ordenador y quieren reducir el uso de un ratón tradicional, puede ser una herramienta ergonómica valiosa. Sin embargo, no es la mejor elección para trabajos de precisión extrema como edición fotográfica detallada o animación cuadro a cuadro.

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Ventajas ergonómicas frente al ratón tradicional

Una de las principales virtudes del Ploopy TrackPad es su impacto positivo en la ergonomía. La postura de uso mantiene las manos en una posición más neutral, similar a la de un portátil, y evita los movimientos repetitivos y forzados asociados a los ratones convencionales.

Para personas con molestias en muñeca, pulgar o antebrazo, esto puede significar una mejora sustancial. Además, el hecho de no tener botones físicos permite interacciones más suaves, lo que disminuye la tensión muscular y articular. Aunque no sustituye por completo al ratón en todos los escenarios, sí puede complementarlo y reducir su uso.

Comparativa con alternativas del mercado

El mercado de touchpads y dispositivos de control de entrada es variado, pero la mayoría de opciones comerciales están orientadas a usuarios generales y no permiten modificaciones profundas. A continuación, una tabla comparativa con modelos relevantes:

Dispositivo Precio aprox. (€) Superficie táctil (mm) Gestos multitáctiles Compatibilidad Personalización
Ploopy TrackPad 120–140 156 × 99 Sí (Windows/Linux) Win/Linux/mac* Alta (hardware y firmware)
Apple Magic Trackpad 2 150 160 × 115 Sí (macOS completo) macOS/Win Baja (solo software)
Logitech T650 (descatalogado) 90–120 (2ª mano) 140 × 100 Sí (limitado en mac) Win/mac Media (software)
Kensington Expert Mouse 120 No aplica (trackball) No Win/mac Media (software)
Keychron K3 Pro Trackpad 110–130 150 × 105 Sí (Windows/macOS) Win/mac Baja (software)

*En macOS funciona como ratón genérico, sin soporte completo de gestos.

Análisis comparativo:

  • Apple Magic Trackpad 2: excelente para macOS, con una integración perfecta y gestos avanzados, pero muy limitado en Windows. Su personalización se reduce a configuraciones de software.

  • Logitech T650: aunque ya está descatalogado, sigue siendo una buena opción en el mercado de segunda mano. Soporta gestos básicos y su superficie es amplia, pero carece de actualizaciones y soporte oficial.

  • Kensington Expert Mouse: un trackball más que un touchpad, pensado para precisión en ciertas tareas, pero sin soporte multitáctil.

  • Keychron K3 Pro Trackpad: modelo moderno con buena compatibilidad en Windows y macOS, pero sin las opciones de modificación que ofrece el Ploopy.

  • Ploopy TrackPad: no es el más barato ni el más avanzado en gestos, pero su carácter abierto y su enfoque ergonómico lo convierten en una propuesta singular.

Limitaciones a considerar

El Ploopy TrackPad tiene algunos aspectos a mejorar. Su precio, que ronda los 120-140 €, puede disuadir a usuarios que busquen un touchpad básico. En macOS, la experiencia está limitada y no aprovecha sus capacidades multitáctiles al máximo. Además, algunos usuarios han reportado que en zonas concretas de la superficie, especialmente cerca del borde izquierdo, la respuesta puede ser temporalmente inconsistente.

A pesar de estos puntos, para quienes valoren la personalización y trabajen principalmente en Windows o Linux, estas limitaciones pueden quedar compensadas por sus ventajas.

Conclusión

El Ploopy TrackPad no es un periférico para todos, pero sí para un perfil muy concreto: entusiastas de la tecnología, defensores del software libre y usuarios que buscan ergonomía y control absoluto. Su diseño abierto, su capacidad de personalización y su comodidad de uso lo convierten en una alternativa muy interesante dentro de un mercado dominado por productos cerrados.

Para usuarios de Windows y Linux que quieran un touchpad distinto, capaz de adaptarse a sus necesidades y de integrarse en un flujo de trabajo ergonómico, es una opción muy recomendable. Quienes utilicen macOS como plataforma principal, sin embargo, probablemente encontrarán más beneficios en opciones como el Apple Magic Trackpad 2.

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