Un reciente estudio liderado por la física Carrie Nugent sitúa la probabilidad de morir por el impacto de un asteroide mayor de 140 m durante una vida humana como más alta que por rabia… aunque sigue siendo rematadamente baja. Al mismo tiempo, eventos como accidentes de tráfico son mucho más frecuentes. Comparar riesgos habituales con amenazas planetarias ayuda a comprender mejor nuestro entorno y a valorar la importancia de la defensa planetaria, como la misión DART de la NASA, que ya ha demostrado capacidad de desviar asteroides.
Una nueva perspectiva sobre un peligro improbable
La investigadora Carrie Nugent, del Olin College of Engineering, ha realizado un análisis sorprendente: aunque nadie ha fallecido jamás por el choque de un asteroide contra la Tierra, la probabilidad de que esto ocurra durante una vida de 71 años es, sorprendentemente, mayor que morir por rabia. El propósito de este enfoque no es asustar, sino permitir que tanto expertos como público general sitúen este riesgo en un marco comprensible frente a otros sucesos más cotidianos.
¿Qué otros riesgos superan al asteroide?
Aunque el riesgo de impacto existe, es ínfimo frente a otros peligros: los accidentes de coche representan una amenaza mucho más probable de muerte. Además, el estudio también ha comparado el riesgo con otros eventos inusuales y evitables, como descargas eléctricas, envenenamientos por monóxido de carbono, ataques de animales o colapsos en pozos de arena seca. Resulta que muchos de estos incidentes —incluso los muy extraños— son menos probables que ser alcanzado por un asteroide de más de 140 m en una vida.
¿Cómo se calcula este riesgo?
Para estimar la probabilidad de impacto, los investigadores emplearon datos sobre los asteroides cercanos a la Tierra (NEO), sumando modelos de población (NEOMOD2), registros de la NASA y estimaciones previas de riesgo. Con estos elementos, calcularon la frecuencia de choques con objetos mayores de 140 m, y compararon ese riesgo con la probabilidad de muerte por causas prevenibles a lo largo de una vida de 71 años.
Defensa planetaria: acciones concretas ante el riesgo
A diferencia de otros riesgos irreductibles, un impacto de asteroide es potencialmente prevenible si se detecta con antelación. La misión DART de la NASA lo demostró: un impacto cinético sobre un asteroide cambió su trayectoria con éxito. Este tipo de tecnología de defensa planetaria será clave para gestionar un riesgo, remoto, pero real. Cuantificar y comparar este peligro con otros ayuda a tomar decisiones informadas sobre inversiones en vigilancia y respuesta ante objetos potencialmente peligrosos.
Conclusión
Aunque la idea de morir por el choque de un asteroide puede sonar apocalíptica, el estudio de Carrie Nugent revela que esa probabilidad, aunque extremadamente baja, supera la de morir por rabia. Sin embargo, sigue estando muy por debajo de peligros comunes como los accidentes de tráfico. Lo relevante no es infundir miedo, sino poner el riesgo en perspectiva y reconocer que contamos con medios técnicos —como la misión DART— para mitigar esa amenaza. La clave está en la vigilancia continua, la investigación y el desarrollo de mecanismos eficaces de defensa planetaria.
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