El nuevo PocketBeagle 2 Industrial supone la evolución lógica del PocketBeagle 2 que analizamos hace unos meses: mantiene su tamaño ultracompacto y filosofía open source, pero añade más memoria, almacenamiento eMMC integrado y soporte para rango de temperatura industrial. No es exactamente la misma placa, aunque comparten arquitectura. Esta versión está pensada para aplicaciones IoT, automatización y sistemas embebidos profesionales donde la fiabilidad y la resistencia ambiental son tan importantes como el rendimiento.
Del PocketBeagle 2 original a la versión Industrial: qué cambia realmente
Hace unos meses publicamos en PcDeMaNo un análisis del PocketBeagle 2 estándar, una placa extremadamente compacta diseñada por la BeagleBoard.org Foundation como sucesora del mítico PocketBeagle original. Aquel modelo destacaba por su tamaño de apenas 55 × 35 mm, su enfoque claramente embebido y su equilibrio entre potencia y bajo consumo. Estaba orientado principalmente a desarrolladores, entornos educativos y proyectos IoT donde el coste y la flexibilidad eran factores determinantes.
El PocketBeagle 2 original incorporaba 512 MB de memoria LPDDR4 y dependía de una tarjeta microSD como medio principal de almacenamiento. Era, en esencia, una plataforma de desarrollo muy versátil, pero no estaba específicamente diseñada para entornos industriales exigentes. Su rango térmico correspondía al estándar comercial y, aunque podía utilizarse en aplicaciones profesionales, no estaba optimizado para soportar condiciones ambientales extremas de forma certificada.
La noticia reciente publicada por CNX Software presenta el PocketBeagle 2 Industrial, una variante que parte del mismo diseño base pero introduce mejoras clave. No se trata de un producto completamente distinto, sino de una evolución dirigida a cubrir necesidades más exigentes. La arquitectura, el procesador y la filosofía general son los mismos, pero se refuerzan los componentes críticos para garantizar mayor robustez y capacidad operativa en entornos adversos.
Por tanto, no estamos hablando exactamente de lo mismo. La versión que analizamos en su momento era el modelo estándar; la que ahora se anuncia es una edición industrial con memoria ampliada, almacenamiento eMMC integrado y tolerancia térmica extendida. Comparten ADN, pero su público objetivo es diferente.
Arquitectura compartida: el corazón sigue siendo el mismo
Tanto el modelo estándar como la versión Industrial se basan en el SoC AM6254 de Texas Instruments, un chip que integra cuatro núcleos ARM Cortex-A53 de 64 bits capaces de funcionar hasta 1,4 GHz. Esta elección ya supuso un salto notable frente al primer PocketBeagle de 2017, que utilizaba un Cortex-A8 mucho más limitado. Con el AM6254, el PocketBeagle 2 dio el salto definitivo a una arquitectura moderna preparada para Linux actual y cargas de trabajo más complejas.
El procesador no está solo. La placa incorpora también un microcontrolador auxiliar basado en Cortex-M0+ encargado de tareas de control y gestión de periféricos. Esta combinación permite separar cargas críticas en tiempo real del sistema Linux principal, algo especialmente interesante en aplicaciones industriales donde la precisión temporal es importante.
En cuanto a conectividad física, ambos modelos mantienen el mismo planteamiento: doble cabecera GPIO de 36 pines con acceso a múltiples entradas y salidas digitales, entradas analógicas y buses de comunicación como I2C, SPI o UART. Este diseño prioriza la integración directa en sistemas embebidos frente a un enfoque multimedia. No encontramos salidas HDMI ni conectividad inalámbrica integrada, porque no es su propósito. El PocketBeagle 2 está pensado para ser “el cerebro” de un sistema integrado, no un mini PC de escritorio.
El puerto USB-C cumple doble función, sirviendo tanto para alimentación como para comunicación con un equipo host. Además, el soporte de depuración mediante UART y JTAG facilita el desarrollo profesional. En este sentido, la versión Industrial no cambia la esencia técnica del modelo original, sino que la refuerza para escenarios más exigentes.
Más memoria, eMMC integrada y rango térmico ampliado
La diferencia más evidente entre la versión que analizamos en su momento y el nuevo modelo Industrial es la memoria. El PocketBeagle 2 estándar ofrecía 512 MB de RAM, suficientes para muchas tareas IoT, pero algo ajustados para aplicaciones más ambiciosas o multitarea intensiva. La versión Industrial duplica esa cifra hasta alcanzar 1 GB de RAM DDR4, lo que permite ejecutar servicios más pesados, bases de datos ligeras, entornos gráficos mínimos o múltiples procesos concurrentes con mayor estabilidad.
El segundo gran cambio es el almacenamiento. Mientras que el modelo estándar dependía exclusivamente de microSD, la versión Industrial integra 64 GB de memoria eMMC soldada en placa. Este detalle es fundamental en entornos industriales, donde las tarjetas microSD pueden convertirse en un punto débil debido a vibraciones, ciclos de escritura intensivos o temperaturas extremas. La eMMC ofrece mayor fiabilidad, mejor rendimiento sostenido y menor riesgo de fallos mecánicos o desconexiones.
El tercer elemento diferenciador es el rango de temperatura. La versión Industrial está diseñada para operar entre −40 °C y +85 °C, lo que la sitúa dentro del rango típico de componentes industriales. Esto permite su uso en exteriores, maquinaria, armarios eléctricos sin climatización o entornos donde las variaciones térmicas son habituales. El modelo estándar no estaba certificado para este rango ampliado.
Visualmente, la placa Industrial adopta un PCB de color rojo que la distingue claramente del modelo negro original. No es solo una cuestión estética; facilita la identificación rápida en entornos de producción o inventarios técnicos donde conviven diferentes revisiones de hardware.
Aplicaciones reales: de laboratorio a planta industrial
El PocketBeagle 2 estándar sigue siendo una excelente herramienta para educación, prototipado y desarrollo. Su tamaño mínimo lo convierte en una opción atractiva para proyectos de electrónica personalizada, dispositivos portátiles o nodos IoT experimentales. En ese contexto, la microSD no supone un problema y los 512 MB de RAM suelen ser suficientes.
Sin embargo, cuando hablamos de despliegues prolongados, automatización industrial o sistemas que deben funcionar de forma continua durante años, la versión Industrial tiene sentido. El almacenamiento eMMC reduce riesgos, la memoria ampliada permite mayor margen de crecimiento del software y el rango térmico garantiza funcionamiento estable en condiciones exigentes.
Frente a otras alternativas como la Raspberry Pi 5, el enfoque es distinto. La Raspberry Pi prioriza conectividad multimedia, mayor potencia gráfica y una experiencia más cercana a un ordenador de escritorio compacto. El PocketBeagle 2, en cambio, apuesta por integración directa, bajo consumo y enfoque claramente embebido. No compiten exactamente en el mismo segmento, aunque puedan solaparse en algunos proyectos.
La versión Industrial, en particular, se posiciona como una solución intermedia entre placas maker y módulos industriales mucho más caros. Ofrece una base Linux moderna, arquitectura ARM de 64 bits y filosofía open hardware, pero con características que la acercan a entornos profesionales reales.
Conclusión
El PocketBeagle 2 Industrial no sustituye al modelo estándar; lo complementa. Ambos comparten arquitectura, procesador y diseño base, pero se dirigen a públicos distintos. El modelo que analizamos hace meses en PcDeMaNo era una plataforma versátil y económica para desarrollo y proyectos personales. La nueva versión Industrial mantiene esa esencia, pero añade memoria, almacenamiento fiable y resistencia térmica para aplicaciones más exigentes.
No estamos hablando exactamente de lo mismo, aunque sí de la misma familia. La diferencia radica en la orientación: uno es ideal para prototipar y experimentar; el otro está preparado para entornos donde la estabilidad a largo plazo es crítica. En definitiva, BeagleBoard.org amplía su catálogo sin romper con su filosofía de hardware abierto, ofreciendo ahora una opción más robusta para quienes necesitan algo más que una simple placa de desarrollo.
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