Valve ha anunciado una nueva Steam Machine, una consola / mini-PC orientada al salón, junto con un mando rediseñado y un casco de realidad virtual llamado Steam Frame. Esta Steam Machine está impulsada por un procesador AMD Zen 4 de 6 núcleos y una GPU RDNA 3, y según Valve tendría más de seis veces la potencia de su popular Steam Deck. Ofrece modelos con SSD de 512 GB o 2 TB, soporta 4 K a 60 fps con escalado FSR, y tiene conectividad moderna (Wi-Fi 6E, USB, DisplayPort, HDMI). El nuevo mando integra palancas magnéticas TMR, trackpads hápticos y un “puck” inalámbrico para conexión y carga.
Una consola potente y compacta para el salón
Valve ha decidido rescatar su ambición de traer Steam al salón con esta nueva Steam Machine. Está diseñada como un cubo pequeño —alrededor de 160 mm de lado— que es, sin embargo, capaz de ofrecer una potencia muy por encima de la de su propio Steam Deck. Según The New York Sun, la consola monta un chip AMD Zen 4 (6 núcleos / 12 hilos) junto con una GPU RDNA 3, y en su interior se pueden elegir unidades SSD NVMe de 512 GB o 2 TB. Además, cuenta con puertos como DisplayPort 1.4, HDMI 2.0, Ethernet y varios USB, y también incluye Wi-Fi 6E y Bluetooth para garantizar conectividad moderna.
Técnicamente, esta Steam Machine permite jugar en 4K a 60 fps aprovechando FSR (FidelityFX Super Resolution), lo que implica que no siempre renderiza nativo a ese framerate, pero sí consigue un rendimiento fluido con escalado espacial, lo cual es una solución eficiente en consumo energético. Según Valve y medios como La Voz de Galicia, la máquina podría alcanzar ese rendimiento gracias a su CPU con hasta 4,8 GHz y su GPU con 28 unidades de cómputo.
La carcasa del dispositivo tiene un diseño modular bastante llamativo: su panel frontal es magnético y personalizable, lo que permite intercambiarlo fácilmente. También incluye una tira LED configurable, ideal para indicar el estado del sistema, descargas o simplemente para dar un toque de estilo. Además, su fuente de alimentación está integrada, de modo que no necesita un ladrón externo aparatoso, y su chasis es lo suficientemente compacto como para colocarse bajo una televisión o en un estante sin ocupar demasiado.
Un mando muy renovado: el nuevo Steam Controller
Junto con la consola, Valve presenta un mando completamente rediseñado. Esta versión combina elementos clásicos de gamepad con tecnología más avanzada: tiene dos joysticks magnéticos con tecnología TMR (Tunnelling Magnetoresistance), que proporciona mayor precisión y durabilidad, reduciendo el problema del “drift” que muchas palancas analógicas sufren con el paso del tiempo. Ubergizmo
También incorpora dos grandes trackpads hápticos, que permiten un control preciso similar al de un ratón, algo particularmente útil para juegos de estrategia o shooters. Además incluye vibración de alta definición (“high-definition haptics”) y detectores de agarre, lo que permite que el mando interprete cómo lo sujetas y actúe en consecuencia.
En cuanto a la conectividad, el mando usa un adaptador inalámbrico llamado “puck” que funciona via 2,4 GHz y también actúa como base de carga magnética. Esta base permite hasta cuatro mandos conectados simultáneamente con baja latencia y carga eficiente. La batería, según Valve, durará unas 35 horas por carga, lo cual es una mejora importante y permite largas sesiones sin pasar por el cargador. Además, el mando es compatible con Bluetooth y USB-C, lo que hace que se pueda usar con PCs, móviles o incluso otros dispositivos.
SteamOS y la experiencia de juego
La nueva Steam Machine corre con SteamOS, el sistema operativo optimizado para jugar desde el salón. SteamOS ofrece una interfaz tipo consola, pero también permite cambiar al modo escritorio si se quiere usar la máquina como un PC convencional. Esa flexibilidad es posible gracias a la naturaleza abierta del sistema, basada en Linux, y a la experiencia que Valve acumuló con el Steam Deck.
Desde el punto de vista técnico, esta máquina compacta incorpora 16 GB de memoria DDR5 para la CPU, lo que permite gestionar procesos exigentes sin cuellos de botella, y 8 GB de VRAM GDDR6 para la GPU, lo cual sustenta tareas gráficas complejas. Gracias a estas especificaciones y al escalado por FSR, la consola puede mover muchos juegos modernos a resoluciones altas sin sacrificar fluidez. También es relevante que el diseño térmico y el consumo están optimizados: al tener un TDP controlado, se minimiza el ruido y la temperatura, lo que es ideal para un equipo basado en el salón.
¿Qué importancia tiene este relanzamiento?
Esta nueva Steam Machine es la concreción de una visión que Valve ya planteó hace años: la de unir lo mejor del PC con la comodidad de una consola. La empresa vuelve a apostar por el hardware tras el éxito del Steam Deck, pero esta vez con una propuesta mucho más madura y técnicamente robusta. A diferencia de su primer intento con las Steam Machines hace una década, ahora disponen de un ecosistema probado y un sistema operativo estable para entregar rendimiento real en un formato compacto.
Por otra parte, la integración del mando rediseñado con tecnología magnética y háptica, y su conexión mediante el “puck” inalámbrico, subraya que Valve no solo se preocupa por la potencia, sino también por la experiencia de usuario. El jugador podrá conectar hasta cuatro controladores al mismo tiempo, lo que abre posibilidades para sesiones multijugador local sin depender de cables. Esta aproximación podría acercar la Steam Machine al terreno de consolas clásicas, pero con la ventaja del acceso al catálogo extensísimo de Steam y la personalización técnica que un PC ofrece.
Reflexiones adicionales
El anuncio de Valve llega en un momento muy interesante para la industria: por un lado, las consolas tradicionales (PlayStation, Xbox) dominan el mercado del salón, pero por otro, el PC gaming sigue creciendo y las Steam Deck han demostrado que los jugadores quieren dispositivos híbridos o alternativos. La nueva Steam Machine apunta directamente a ese nicho híbrido, aprovechando la potencia de los procesadores modernos y una distribución de juegos ya establecida.
Desde un punto de vista técnico, el reto para Valve será asegurar que los desarrolladores optimicen sus juegos para el hardware de este cubo: aunque el escalado con FSR ayuda muchísimo, no todos los títulos se ejecutan igual de bien cuando dependen de esa técnica. Además, mantener la latencia baja, especialmente con varios mandos conectados vía el “puck”, será clave para las partidas competitivas o cooperativas. Por otro lado, la modularidad (panel frontal magnético, posibilidad de actualizar almacenamiento) abre la puerta a la personalización por parte del usuario más entusiasta: no es solo un gadget más, sino un PC real con vocación de consola.
También es relevante el ecosistema que Valve está construyendo: al lanzar en paralelo su Steam Machine, su nuevo mando y el casco de realidad virtual Steam Frame, crean un conjunto de hardware integrado capaz de cubrir varios frentes del gaming moderno. Esa estrategia podría ser muy efectiva para fidelizar a su comunidad, haciendo que los jugadores permanezcan dentro del ecosistema de Steam, incluso cuando cambian de tipo de dispositivo (del portátil al salón o a la VR).
En resumen, la nueva Steam Machine tiene el potencial de ser más que un dispositivo para jugar desde el sofá: podría redefinir cómo muchos usuarios conciben el gaming en casa, combinando la potencia de un PC con la facilidad de uso de una consola.
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La gente de Valve insiste en que Steam Machine no es una consola, pero su diseño y propósito dicen lo contrario.
La Steam Machine busca redefinir el juego en PC con una experiencia más accesible y centrada en el salón, pero sin perder la flexibilidad del ecosistema Steam. Aunque Valve evita llamarla “consola”, su enfoque en hardware dedicado, interfaz simplificada y compatibilidad con mando la acercan mucho al concepto tradicional. Esta ambigüedad refleja el intento de Valve por posicionarse fuera del mercado de consolas sin renunciar a sus ventajas.
Es una apuesta híbrida que desafía las etiquetas y busca atraer tanto a jugadores de PC como de consola.