Nuestros amigos de Mashable han probado durante varios días un dispositivo que combina dos funciones cada vez más demandadas: una consola portátil retro con más de 1 500 juegos integrados y una batería externa con carga rápida de 22,5 W. El aparato, bautizado como PowerBoy 2-in-1 Retro Gaming Console & Fast-Charging Power Bank, promete unir entretenimiento y utilidad práctica en un formato compacto.

Un híbrido entre consola portátil y batería externa

El PowerBoy 2-in-1 se presenta como un producto singular dentro del ecosistema de los gadgets retro. Según Touch of Modern, incorpora más de 1 500 juegos clásicos preinstalados, una pantalla IPS de 3,0 pulgadas, una batería de 5 000 mAh y un sistema de carga rápida que alcanza los 22,5 W.

Desde el punto de vista técnico, el dispositivo funciona con un procesador ARM9 a 900 MHz y 64 MB de RAM, lo que permite una emulación fluida de sistemas como Game Boy Advance, NES, SNES o incluso algunos títulos de PlayStation 1. La ranura para tarjetas TF posibilita ampliar el almacenamiento de juegos, una opción interesante para los aficionados a la personalización del catálogo.

El sistema de carga rápida sitúa al PowerBoy dentro de la categoría de baterías de gama media, capaz de ofrecer una recarga casi completa a un smartphone estándar de 4 000–5 000 mAh. Según GeekDad Deals, el precio ronda actualmente los 79,99 USD, con un PVP original de 129 USD, lo que lo posiciona como un gadget de gama media-alta en relación calidad-precio.

Diseño y experiencia de uso

El PowerBoy destaca por su diseño compacto y portátil. Con unas dimensiones aproximadas de 16 × 7,5 × 2,2 cm y un peso de 0,3 kg, resulta cómodo de transportar en una mochila o incluso en un bolsillo ancho. Su carcasa de policarbonato se inspira claramente en las consolas portátiles de los años 90, aunque introduce mejoras como una pantalla a color y un cuerpo más delgado.

La pantalla IPS de 320 × 320 píxeles ofrece colores vivos y suficiente nitidez para disfrutar de los clásicos retro. La tasa de refresco no es alta (60 Hz), pero cumple para juegos 2D. El sonido, procedente de altavoces estéreo básicos, resulta suficiente para juegos de 8 y 16 bits.

En las pruebas descritas por Mashable, el dispositivo logró ofrecer entre 10 y 12 horas de autonomía en modo juego, dependiendo del brillo y del volumen. Cuando se utiliza como batería externa, puede recargar por completo la mayoría de teléfonos una vez, o bien proporcionar un 60-70 % de energía adicional si se juega y carga simultáneamente.

El PowerBoy incorpora cables integrados USB-A, USB-C y Lightning, una característica práctica que elimina la necesidad de transportar adaptadores. Además, su sistema de protección térmica impide que el calor supere los 45 °C durante sesiones de juego prolongadas o cargas rápidas, lo que muestra una gestión térmica bien calibrada.

Rendimiento técnico y compatibilidad

El rendimiento general del PowerBoy depende en gran medida de la eficiencia de su emulador interno, optimizado para arquitecturas ARM. La mayoría de títulos de NES, SNES, Mega Drive, Game Boy Color y GBA se ejecutan a 30-60 fps estables, con tiempos de carga inferiores a los 2 segundos. Los juegos de PlayStation 1 más ligeros, como Crash Bandicoot o Tekken 3, mantienen una tasa jugable en torno a los 25 fps, aunque algunos títulos 3D más exigentes presentan caídas.

En cuanto a la gestión energética, la batería de 5 000 mAh está compuesta por celdas de litio-polímero de 3,7 V, con una eficiencia de conversión de alrededor del 85 %, lo que se traduce en una entrega útil de unos 4 250 mAh. Si bien no compite con power banks de 10 000 mAh o más, su ventaja radica en la versatilidad de uso: entretiene y recarga al mismo tiempo.

El circuito de carga rápida es compatible con USB Power Delivery 3.0 y Quick Charge 3.0, lo que garantiza velocidades de recarga razonables para móviles modernos. En términos técnicos, la salida máxima de 22,5 W (5 V/4,5 A) es suficiente para cargar un teléfono Android en aproximadamente una hora y media, aunque puede variar según el modelo.

A nivel de almacenamiento, la memoria interna de 8 GB permite guardar partidas y juegos adicionales, mientras que la ranura TF soporta tarjetas de hasta 64 GB, ideal para ampliar el catálogo retro sin depender de conexión a internet.

Luces y sombras del concepto

Entre los puntos más destacables del PowerBoy se encuentran su versatilidad funcional, la extensa biblioteca de juegos, la portabilidad y la integración de cables. Todo esto conforma una propuesta coherente para quienes viajan, disfrutan del juego ocasional o buscan un regalo tecnológico diferente.

Sin embargo, hay limitaciones claras. La capacidad de la batería, aunque útil, se queda corta frente a los power banks dedicados de 10 000 mAh o 20 000 mAh. La calidad de la pantalla, aunque adecuada, no alcanza el nivel de nitidez ni el contraste de las consolas modernas. Además, el chip ARM9 muestra sus límites en emulación avanzada: los títulos de 32 bits y superiores experimentan ligeros retrasos y tiempos de carga más prolongados.

Otro aspecto a tener en cuenta es la ausencia de actualizaciones de firmware oficiales. En este tipo de dispositivos, la optimización del software de emulación depende del fabricante, y la falta de soporte posterior puede limitar futuras mejoras o compatibilidades. No obstante, al tratarse de un producto centrado en la simplicidad, es improbable que los usuarios medios perciban grandes carencias en el uso cotidiano.

Perfil de usuario y contexto de mercado

El PowerBoy está claramente orientado a un público mixto: jugadores nostálgicos que buscan revivir títulos clásicos y usuarios que valoran la practicidad de llevar una batería y una consola en el mismo dispositivo. Para estos perfiles, el producto ofrece una proporción equilibrada entre diversión, autonomía y portabilidad.

En comparación con alternativas como la Anbernic RG35XX Plus o la Miyoo Mini Plus, el PowerBoy sacrifica algo de rendimiento en favor de la funcionalidad adicional de carga. Mientras las anteriores apuestan por un hardware más potente (quad-core Cortex A9 y pantallas de mayor resolución), ninguna incluye un módulo de batería externa integrado. Ese elemento diferencial convierte al PowerBoy en una propuesta única dentro del nicho de consolas retro-portátiles.

El mercado de dispositivos híbridos está en crecimiento. Según estimaciones de la firma de análisis Statista, los gadgets multifunción representan ya un 18 % del segmento global de electrónica de consumo portátil, y se espera que esa cifra supere el 25 % para 2027. Este tipo de productos responde a la demanda de usuarios que buscan maximizar la utilidad de cada dispositivo que transportan.

Reflexiones finales

El PowerBoy 2-in-1 Retro Gaming Console & Fast-Charging Power Bank representa una interesante convergencia entre ocio digital y funcionalidad cotidiana. Técnicamente, logra equilibrar rendimiento, autonomía y portabilidad en un formato compacto. Su batería de 5 000 mAh, la posibilidad de carga rápida y la biblioteca de más de 1 500 juegos lo convierten en una herramienta lúdica y práctica al mismo tiempo.

A nivel de diseño, su integración de cables y estructura ligera lo hacen ideal para viajes o desplazamientos. El rendimiento del emulador, aunque limitado para títulos 3D exigentes, cumple con solvencia para el público objetivo. En definitiva, no compite con consolas premium ni con power banks profesionales, pero ofrece una solución eficiente y asequible para el entretenimiento portátil.

Quienes busquen un dispositivo versátil con estética retro encontrarán en el PowerBoy una opción equilibrada. No sustituye a una consola moderna ni a una batería de gran capacidad, pero combina ambas funciones con un resultado convincente, apoyado por una construcción sólida y una autonomía más que aceptable para su tamaño.

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