Atari vuelve a escena con la Intellivision Sprint, una consola que une nostalgia y funcionalidad actual. Aunque el nombre remite a los grandes días de la era dorada de los videojuegos, esta máquina no proviene del Atari ni del Intellivision originales, sino de una colaboración entre la empresa que actualmente posee la marca Atari y el sello PLAION REPLAI, especializado en hardware retro. El dispositivo llega con 45 juegos clásicos preinstalados, un diseño que recuerda a las consolas de los años 80 y varias mejoras contemporáneas, como puertos USB-A, salida HDMI, soporte para mandos adicionales y la posibilidad de cargar nuevos títulos desde memoria externa. Su objetivo no es competir con las consolas modernas, sino ofrecer una experiencia retro pulida y accesible, tanto para coleccionistas como para jugadores que crecieron con los primeros píxeles del entretenimiento interactivo.

Una alianza entre nostalgia y pragmatismo tecnológico

La historia de Atari y Intellivision es una de las más relevantes en los orígenes de los videojuegos domésticos. Ambas compañías fueron pioneras en la transición del arcade a los salones de casa durante las décadas de 1970 y 1980. Sin embargo, la Intellivision Sprint no es un producto de ninguna de esas entidades originales. Se trata de una colaboración entre Atari S.A., la firma francesa que actualmente gestiona la marca, y PLAION REPLAI, una división de la alemana PLAION GmbH, responsable de reeditar productos clásicos con un enfoque moderno.

El resultado es una consola que conserva la esencia estética de aquellos tiempos, con una carcasa de líneas angulosas, un acabado que imita la madera y mandos inspirados en los pads de la Intellivision original. Sin embargo, bajo esa apariencia retro se esconde un hardware contemporáneo que permite una reproducción fluida en televisores actuales mediante salida HDMI a 1080p. La intención de PLAION, según declaraciones recogidas por TechRadar, ha sido “crear un puente entre generaciones”, combinando la autenticidad visual y sonora del pasado con la comodidad de la conectividad moderna.

Desde el punto de vista técnico, el sistema integra un procesador ARM Cortex-A7 de cuatro núcleos y 512 MB de RAM, suficientes para ejecutar sin esfuerzo los títulos de 8 bits que incluye. Su almacenamiento interno ronda los 4 GB, destinado a los 45 juegos preinstalados, aunque puede ampliarse mediante unidades USB o tarjetas microSD, lo que permite importar nuevos ROMs compatibles.

Clásicos que vuelven a cobrar vida

Uno de los mayores atractivos de la Intellivision Sprint es su catálogo integrado. En total, incluye 45 juegos emblemáticos que abarcan tanto títulos del repertorio de Atari 2600 como de Intellivision. Clásicos como Asteroids, Centipede, Missile Command, Frog Bog o Night Stalker han sido restaurados digitalmente, conservando sus sprites originales pero ajustando la velocidad de fotogramas para pantallas modernas.

A nivel de emulación, la consola utiliza una arquitectura basada en RetroArch, un conjunto de núcleos de emulación open source ampliamente adoptado en proyectos de conservación digital. Según RetroArch Docs, esta capa permite sincronización adaptativa y baja latencia, reduciendo el retardo entre la entrada del mando y la respuesta en pantalla a menos de 20 milisegundos, algo fundamental para reproducir fielmente la experiencia original.

El sistema de menús ofrece además filtros CRT y opciones de relación de aspecto que simulan el efecto de los televisores antiguos, junto con una interfaz gráfica simple que facilita navegar entre juegos y configuraciones. Estas mejoras no pretenden alterar la esencia del catálogo, sino ajustarlo al contexto tecnológico actual.

Diseño físico y mandos actualizados

El diseño exterior de la Intellivision Sprint busca despertar la memoria táctil de quienes vivieron la primera generación de consolas. La carcasa reproduce el clásico tono de madera oscura de los años 80, con una textura que emula el plástico rugoso de las máquinas originales. Aun así, la estructura está fabricada en ABS de alta densidad y cuenta con ventilación pasiva, garantizando un funcionamiento silencioso y duradero.

Los mandos incorporan la mítica rueda direccional circular, pero añaden un pad direccional digital y botones laterales adicionales compatibles con los estándares modernos de entrada USB. También es posible conectar mandos externos gracias al puerto USB-A, compatible con controladores de PC y consolas retro USB genéricos.

La consola mide apenas 20 centímetros de ancho, pesa menos de 500 gramos y puede alimentarse mediante un adaptador estándar de 5V/2A, lo que la hace portátil y sencilla de transportar. Este enfoque de “retro minimalista” ha sido uno de los sellos característicos de PLAION REPLAI, presente en otros productos como la Atari 2600+, que comparte filosofía de diseño con esta nueva Intellivision Sprint.

Compatibilidad, conectividad y funciones modernas

Una de las mayores ventajas de esta nueva consola es su apertura hacia la personalización. El puerto USB-A no solo permite conectar mandos, sino también pendrives o discos externos con ROMs adicionales, ampliando el catálogo sin necesidad de modificar el firmware. De hecho, el sistema soporta archivos en formato .BIN y .INT, siempre que se respete el formato de las consolas originales.

La salida HDMI 1.4 ofrece señal Full HD a 60 Hz, garantizando una visualización estable incluso en pantallas de gran tamaño. La compatibilidad con televisores modernos elimina los problemas de escalado que solían afectar a los sistemas retro conectados por RCA o componentes. En términos de audio, la consola integra un DAC de 24 bits, que mejora la reproducción del sonido digitalizado sin alterar los tonos característicos de los chips TIA y AY-3-8914, usados históricamente en Atari y Mattel Intellivision respectivamente.

Por otro lado, la actualización de firmware se realiza directamente desde el menú principal, mediante conexión USB. Esta función permitirá a los usuarios corregir errores, añadir compatibilidad con nuevos formatos o incluso instalar nuevas interfaces gráficas, una mejora significativa respecto a otras consolas retro cerradas.

Entre el coleccionismo y la accesibilidad

El público al que apunta la Intellivision Sprint no es necesariamente el mismo que compra consolas de nueva generación. Se dirige más bien a coleccionistas, aficionados a la historia del videojuego y usuarios que buscan una experiencia plug and play sin complicaciones. Atari y PLAION parecen haber entendido que el mercado retro se sostiene en la autenticidad y la nostalgia, pero también en la facilidad de uso.

A diferencia de otros productos que se limitan a ser piezas de exhibición, esta consola está pensada para jugar. La posibilidad de añadir nuevos juegos desde memoria externa amplía su vida útil y la convierte en una plataforma semiabierta, ideal para quienes disfrutan explorando ROMs y versiones modificadas.

La jugabilidad se mantiene fiel a los originales, con una latencia baja y soporte para mandos adicionales, lo que permite revivir partidas multijugador sin las restricciones de hardware de hace cuarenta años. La preservación del legado interactivo es un elemento central en este tipo de dispositivos, tal como destaca un informe de GamesIndustry.biz, que subraya cómo las reediciones ayudan a mantener vivas las licencias clásicas y a introducirlas a nuevas generaciones.

Un mercado retro en plena expansión

La Intellivision Sprint llega en un contexto de creciente interés por el hardware retro. En los últimos cinco años, se ha producido un aumento del 70 % en la demanda global de consolas clásicas miniaturizadas, según datos del sector recogidos por empresas como Analogue y Retro-Bit. Este auge se debe en parte a la mejora de los sistemas de emulación, que permiten reproducir con fidelidad títulos antiguos en hardware moderno sin incurrir en las limitaciones originales de almacenamiento o conectividad.

La estrategia de Atari y PLAION pasa por capitalizar ese interés mediante un producto accesible, bien construido y con suficiente margen de expansión. Frente a opciones como la Evercade VS o la Analogue Pocket, la Intellivision Sprint apuesta por un enfoque más directo: un precio contenido, catálogo preinstalado y la posibilidad de ampliación sin complicaciones técnicas.

A nivel empresarial, esta colaboración también representa un reposicionamiento de marca. Atari ha diversificado su negocio hacia la publicación digital, el coleccionismo NFT y los proyectos de preservación cultural, mientras que PLAION aporta su experiencia en distribución y producción física. Este binomio comercial podría consolidar una nueva línea de productos orientada al público nostálgico, pero con estándares de calidad contemporáneos.

Reflexiones finales

La Intellivision Sprint no pretende competir con las consolas actuales ni sustituir a las reediciones oficiales de los años 80. Su objetivo es más concreto: ofrecer una experiencia auténtica, asequible y técnicamente sólida. La incorporación de un puerto USB-A con capacidad para añadir juegos externos, la compatibilidad HDMI y el cuidado diseño estético confirman una orientación clara hacia el equilibrio entre retro y funcionalidad.

En términos técnicos, la combinación de emulación estable, baja latencia, procesador ARM y audio de alta resolución le otorgan una fluidez que otras consolas de su rango no siempre logran. Su mayor fortaleza, no obstante, reside en su filosofía abierta, que invita a explorar y ampliar su catálogo sin recurrir a modificaciones ilegales.

Más allá del atractivo nostálgico, esta consola encarna un esfuerzo por mantener viva la memoria interactiva del videojuego. Y aunque Atari y PLAION no son los mismos que marcaron la infancia de millones de jugadores, su colaboración demuestra que el legado del videojuego clásico sigue encontrando nuevas formas de llegar al presente.

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