Construir tu propia consola portátil no es un sueño reservado a grandes compañías. El proyecto DSpi demuestra que, con una Raspberry Pi Compute Module 5, algunos componentes de fácil acceso y algo de destreza técnica, es posible crear un dispositivo de doble pantalla inspirado en la Nintendo DS. El DSpi combina pantallas IPS de 5 y 4,3 pulgadas, controles estilo Xbox, audio estéreo y una batería de 5 000 mAh, todo integrado en una carcasa tipo clamshell impresa en 3D. Aunque no es un producto comercial ni de consumo masivo, ofrece un ejemplo muy claro de lo que puede lograrse con hardware modular y software abierto. El coste estimado ronda los 200 USD sin contar elementos personalizados, lo que lo hace accesible para makers y aficionados con cierta experiencia en electrónica y emulación. En este artículo explicamos su diseño, sus prestaciones, las cifras de rendimiento y las posibilidades futuras de un proyecto que ya ha captado la atención de la comunidad.

Un proyecto con dos pantallas y un solo corazón

El DSpi toma como base el Compute Module 5 (CM5), un sistema en módulo que ofrece una CPU ARM de 64 bits capaz de alcanzar 2,4 GHz, acompañado de soporte nativo para vídeo dual y buses de alta velocidad como PCIe. Esta elección no es casual: frente a modelos anteriores, el CM5 mejora sustancialmente la capacidad de proceso gráfico y de entrada/salida, lo que lo convierte en una opción adecuada para emulación de sistemas con requerimientos superiores a los 16 bits tradicionales. El desarrollador del DSpi diseñó una placa principal personalizada que conecta el módulo con pantallas, batería, controles y salida de audio, todo ensamblado en una carcasa clamshell fabricada mediante impresión 3D.

La doble pantalla funciona con paneles IPS de 800 × 480 píxeles cada uno, uno de 5 pulgadas y otro de 4,3. Aunque no son pantallas de alta densidad, la resolución es suficiente para reproducir con precisión el contenido original de la Nintendo DS sin necesidad de escalado excesivo. Además, el formato permite replicar la experiencia dual característica de esa consola, como señala el artículo original de Liliputing.

La lista de componentes principales

El DSpi está formado por piezas disponibles en el mercado, junto con elementos diseñados expresamente para este proyecto. A continuación se detallan los más importantes:

  • Raspberry Pi Compute Module 5 como unidad central de proceso.

  • Pantalla Waveshare IPS de 5″ y 800 × 480 píxeles en la parte superior.

  • Pantalla Waveshare IPS de 4,3″ y 800 × 480 píxeles en la parte inferior.

  • Batería LiPo de 5 000 mAh (≈18,5 Wh) que ofrece entre 2 y 4 horas de autonomía según carga del procesador y nivel de brillo.

  • Controles físicos tipo Xbox con dos sticks analógicos, cruceta y botones frontales.

  • Audio digital con DAC dedicado, amplificador de auriculares y altavoces estéreo integrados.

  • Placa base personalizada que conecta todos los módulos, diseñada en torno al estándar del CM5.

  • Carcasa clamshell impresa en 3D que replica el estilo de consolas portátiles de doble pantalla.

  • Sistema operativo basado en Raspberry Pi OS, con RetroPie y melonDS para la emulación.

Rendimiento y experiencia de uso

El dispositivo no está pensado como un producto terminado, sino como un prototipo abierto a mejoras. Aun así, los resultados son sorprendentes. Para emulación de Nintendo DS con melonDS, los juegos funcionan de manera fluida y sin problemas de sincronización entre pantallas. Esto es especialmente importante porque la consola original dependía de la interacción simultánea de ambas pantallas, una de ellas táctil, y reproducir esa lógica en hardware ajeno no es trivial.

En términos de potencia, el CM5 permite ejecutar con relativa comodidad emuladores de 8 y 16 bits, así como de consolas portátiles como Game Boy Advance. Cuando se da el salto a generaciones posteriores, como GameCube o PlayStation 2, el rendimiento empieza a ser irregular. En algunos casos se alcanzan velocidades aceptables, pero en otros la experiencia de juego se ve limitada. Según un comentario en Reddit, “puede con todo lo anterior a GameCube y PS2, pero en esas plataformas el rendimiento es cuestionable”.

El diseño modular también abre la posibilidad de adaptar la misma placa base a otros formatos: un dispositivo con pantalla única de 7 pulgadas, un “cyberdeck” estilo portátil compacto o incluso un mando con salida HDMI que actúe como consola de sobremesa. El objetivo es que el Compute Module 5 y la PCB principal sean la base común para distintas configuraciones, reduciendo costes y simplificando el desarrollo de variantes.

Aspectos técnicos cuantificados

La autonomía depende de múltiples factores, pero con una batería de 18,5 Wh y un consumo estimado de 6 W en promedio, la duración media se sitúa en torno a tres horas. Las pantallas IPS consumen aproximadamente 1,5 W cada una a brillo medio, lo que supone la mitad del gasto total. El procesador, en carga alta, puede alcanzar picos de 4 W, aunque en emulación de sistemas de 32 bits se mantiene más cerca de los 2,5 W.

La resolución de 800 × 480, si bien modesta frente a paneles actuales, encaja con la necesidad de bajo consumo y ofrece un total de 768 000 píxeles por pantalla. Renderizar en paralelo ambas superficies implica manejar más de 1,5 millones de píxeles por ciclo, un reto que el chip gráfico del CM5 puede afrontar gracias a su compatibilidad con OpenGL ES 3.1.

En cuanto al coste, los componentes adquiribles ascienden a unos 300 AUD, equivalentes a 200 USD. A esa cifra habría que sumar los gastos de impresión 3D y fabricación de la placa principal, que dependerán de los medios de cada maker. Esta cuantificación resulta crucial para quienes evalúan replicar el proyecto: la barrera económica es asumible en comparación con otras iniciativas de hardware casero, como destacó NotebookCheck.

DSpi frente a otros dispositivos caseros

Aunque existen varias consolas portátiles DIY, pocas reproducen con tanta fidelidad el concepto de la Nintendo DS. La mayoría de proyectos se limitan a un único panel y se centran en emulación generalista. Aquí, en cambio, el énfasis en la doble pantalla responde a una necesidad funcional concreta: ejecutar juegos de DS sin comprometer la experiencia original.

La elección del Compute Module 5 como corazón es también diferencial. Frente a modelos con Raspberry Pi 4 o 3, el CM5 aporta mayor frecuencia de reloj, mejor eficiencia energética y una integración pensada para dispositivos embebidos. Esto simplifica la tarea de diseñar una PCB específica, ya que el SoM expone de forma ordenada interfaces críticos como HDMI, PCIe y puertos USB.

En la práctica, el DSpi logra situarse a medio camino entre prototipo experimental y plataforma con potencial de evolución. Aunque no busca competir con consolas comerciales como la Steam Deck o la Switch, ofrece a la comunidad maker un campo de pruebas realista y ampliable.

Reflexiones finales

El DSpi es, ante todo, un ejercicio de ingenio técnico y pasión por la emulación. Sus cifras de autonomía, resolución y consumo lo sitúan como un dispositivo viable para sesiones de juego de varias horas, siempre dentro del contexto experimental. El coste, aunque no es simbólico, se mantiene accesible para quienes deseen experimentar con hardware de código abierto. Y sobre todo, el proyecto pone de relieve la versatilidad del Compute Module 5 como plataforma para crear no solo consolas portátiles, sino todo tipo de sistemas embebidos personalizados.

En un momento en que el hardware cerrado domina el mercado de las consolas, iniciativas como esta recuerdan que es posible diseñar, fabricar y programar un dispositivo a medida. Para la comunidad maker, el DSpi no es tanto un producto de consumo como un punto de partida. Cada iteración futura podrá mejorar la ergonomía, la eficiencia y la compatibilidad, pero el valor real ya está presente: aprender, compartir y demostrar que el diseño abierto es una alternativa real.

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