Las cerraduras inteligentes llevan años prometiendo olvidarnos de las llaves físicas, pero ahora la tecnología Ultra Wideband (UWB) está dando un paso más allá en precisión y seguridad. Frente a soluciones basadas en Bluetooth o Wi-Fi, el UWB permite localizar dispositivos con un margen de error de apenas centímetros, reduciendo el riesgo de ataques por repetición y mejorando la experiencia manos libres. En este artículo analizamos cómo funcionan las cerraduras inteligentes con UWB, qué ventajas aportan frente a otras tecnologías inalámbricas y qué implicaciones técnicas tienen en términos de latencia, consumo energético y cifrado. También repasamos el producto protagonista y su encaje en el ecosistema actual de domótica.
¿Qué aporta el UWB a las cerraduras inteligentes?
Durante años, la mayoría de cerraduras inteligentes se han apoyado en Bluetooth Low Energy (BLE) o Wi-Fi para detectar la proximidad del usuario. El problema es que estas tecnologías estiman la distancia en función de la intensidad de la señal (RSSI), lo que introduce errores considerables en entornos con interferencias o paredes gruesas. El Ultra Wideband cambia el enfoque: en lugar de medir intensidad, mide el tiempo de vuelo (Time of Flight, ToF) de pulsos de radio de muy corta duración, lo que permite calcular distancias con una precisión que puede situarse entre 10 y 30 centímetros.
Esta diferencia no es menor. En un sistema tradicional BLE, el margen de error puede superar fácilmente el metro y medio en un entorno doméstico. Con UWB, el sistema puede saber no solo que estás cerca de la puerta, sino exactamente en qué lado te encuentras. Esto reduce la probabilidad de que la cerradura se active si estás dentro de casa pero próximo a la entrada.
El impulso al UWB en consumo vino de la integración de chips específicos en smartphones recientes. Empresas como Apple incorporaron el chip U1 en sus dispositivos, mientras que Samsung hizo lo propio en varios modelos Galaxy de gama alta. Incluso Google ha mostrado interés en integrar UWB en su ecosistema de dispositivos Pixel. Este respaldo de fabricantes de móviles ha abierto la puerta a que cerraduras inteligentes adopten la misma tecnología.
Funcionamiento técnico: más allá del “acercar y abrir”
Una cerradura inteligente con UWB no se limita a detectar presencia. El sistema intercambia paquetes de datos en un espectro muy amplio, normalmente en bandas alrededor de los 6-8 GHz, utilizando pulsos extremadamente cortos del orden de nanosegundos. Gracias a esta granularidad temporal, puede calcular distancias basándose en el retardo exacto de la señal con una precisión submétrica.
Desde el punto de vista técnico, estas cerraduras suelen combinar tres capas de comunicación: UWB para medición de distancia, Bluetooth LE para autenticación inicial y Wi-Fi para gestión remota y actualizaciones OTA (Over The Air). El cifrado suele basarse en AES-128 o AES-256, con intercambio de claves dinámicas para evitar ataques de repetición. En algunos modelos, el sistema implementa autenticación multifactor, combinando proximidad UWB con biometría en el smartphone.
Una de las ventajas más relevantes es la mitigación de ataques relay. En sistemas puramente Bluetooth, un atacante puede amplificar la señal del dispositivo del usuario y engañar a la cerradura haciéndole creer que el propietario está cerca. El UWB, al requerir sincronización temporal extremadamente precisa, hace mucho más complejo este tipo de ataque. Según documentación técnica del sector, el error de sincronización permitido suele estar por debajo de los 2 nanosegundos, lo que complica enormemente la manipulación remota.
Para profundizar en los fundamentos técnicos del Ultra Wideband, resulta útil revisar la explicación del estándar en la documentación de la Wi-Fi Alliance y otros organismos de estandarización como la Wi-Fi Alliance, que describe cómo la interoperabilidad es clave para su adopción masiva. También la Bluetooth SIG, organización que regula el estándar Bluetooth, ha publicado análisis comparativos sobre coexistencia de tecnologías inalámbricas en entornos domésticos.
Un buen recurso técnico sobre UWB es el artículo de IEEE Spectrum titulado “What Is Ultra-Wideband?” que detalla cómo el ancho de banda superior a 500 MHz permite una resolución temporal muy superior a la de otras tecnologías inalámbricas.
El producto protagonista: cerradura inteligente con UWB
El producto central presentado en el artículo original de MakeUseOf es una cerradura inteligente que integra compatibilidad UWB para ofrecer desbloqueo automático basado en proximidad precisa. Este modelo está diseñado para integrarse con ecosistemas domésticos compatibles con Matter y con asistentes de voz, aunque el punto diferencial es su uso de UWB para determinar no solo si el usuario está cerca, sino si realmente se encuentra frente a la puerta.
En términos de hardware, la cerradura incorpora un módulo UWB junto a un microcontrolador de bajo consumo, normalmente basado en arquitectura ARM Cortex-M, capaz de gestionar tanto la pila criptográfica como la comunicación inalámbrica. El motor interno suele ser un actuador eléctrico de par reducido, con capacidad para generar en torno a 1,5-2 Nm, suficiente para accionar la mayoría de pestillos residenciales estándar.
El fabricante afirma que el sistema puede completar el proceso de detección y autenticación en menos de 300 milisegundos desde que el usuario entra en el rango operativo, que suele situarse entre 1 y 3 metros. Esta baja latencia es clave para que la experiencia resulte natural y no obligue a esperar frente a la puerta.
Otro aspecto técnico relevante es el consumo energético. Las cerraduras inteligentes alimentadas por pilas AA o baterías recargables deben optimizar cada milivatio. El módulo UWB se activa en modo escucha pasiva y solo entra en transmisión activa cuando detecta la presencia del dispositivo autorizado, reduciendo así el consumo medio. Algunos fabricantes estiman una autonomía de entre 6 y 12 meses dependiendo del número de aperturas diarias, que en un hogar medio puede situarse entre 8 y 15 ciclos por día.
La cerradura también ofrece registro de accesos, notificaciones en tiempo real y la posibilidad de generar llaves digitales temporales. Estas llaves pueden configurarse con restricciones horarias precisas, por ejemplo permitiendo acceso solo entre las 9:00 y las 18:00 durante un periodo determinado, algo especialmente útil para alquileres de corta duración o servicios de mantenimiento.
Seguridad frente a comodidad
La adopción de UWB en cerraduras inteligentes responde a una tensión clásica en domótica: equilibrar comodidad y seguridad. El desbloqueo automático es atractivo, pero si no está bien implementado puede generar vulnerabilidades.
La principal ventaja del UWB es que permite validación espacial real. No solo se comprueba que el dispositivo autorizado está cerca, sino que se valida su posición relativa. En términos prácticos, la cerradura puede configurarse para abrirse únicamente cuando el usuario se encuentra en el lado exterior y orientado hacia la puerta, lo que reduce activaciones accidentales.
En comparación, sistemas basados únicamente en Bluetooth pueden abrir si detectan el smartphone dentro de casa, siempre que esté lo suficientemente próximo a la puerta. Esta limitación ha generado críticas en el pasado y es uno de los motivos por los que el sector busca alternativas más precisas.
Integración con el ecosistema doméstico
Las cerraduras con UWB no funcionan aisladas. Su verdadero potencial aparece cuando se integran con plataformas de hogar conectado. El estándar Matter, respaldado por múltiples fabricantes, busca precisamente unificar protocolos y facilitar la interoperabilidad.
La compatibilidad con asistentes de voz y sistemas de automatización permite crear escenarios complejos. Por ejemplo, al detectar la llegada del propietario mediante UWB, el sistema puede no solo abrir la puerta sino también desactivar la alarma, encender determinadas luces y ajustar la climatización. Estas automatizaciones suelen ejecutarse a través de hubs locales o servicios en la nube, dependiendo de la configuración.
Desde el punto de vista de red, muchas cerraduras incorporan Wi-Fi 2,4 GHz para garantizar mayor alcance en interiores, aunque esto puede implicar mayor consumo energético que Bluetooth LE. Por eso, algunos modelos delegan la conexión Wi-Fi en un bridge externo, manteniendo la cerradura con comunicaciones de bajo consumo.
Retos y limitaciones
Aunque el UWB aporta ventajas claras, no está exento de desafíos. En primer lugar, no todos los smartphones del mercado incluyen chip UWB, lo que limita la compatibilidad. En segundo lugar, el coste del hardware es superior al de soluciones basadas únicamente en Bluetooth.
Además, la calibración del sistema puede verse afectada por estructuras metálicas o interferencias electromagnéticas. Aunque el UWB es menos sensible a interferencias que otras tecnologías, entornos con alta densidad de dispositivos inalámbricos pueden requerir ajustes adicionales.
También existe el factor regulatorio. El uso de determinadas bandas de frecuencia está sujeto a normativas específicas según el país, lo que puede influir en la potencia de transmisión permitida y, por tanto, en el alcance efectivo.
Reflexiones finales
Las cerraduras inteligentes con UWB representan un paso significativo hacia sistemas de acceso más precisos y seguros. La combinación de medición de distancia basada en tiempo de vuelo, cifrado robusto y ecosistemas interoperables las sitúa en una posición interesante dentro del mercado de la domótica avanzada.
No obstante, su adopción dependerá de la expansión del UWB en smartphones y otros dispositivos personales. A medida que más fabricantes integren esta tecnología, es probable que veamos una reducción de costes y una mayor estandarización.
Para el usuario final, la clave estará en valorar si la mejora en precisión y seguridad justifica el sobrecoste frente a una cerradura inteligente tradicional. En entornos donde la seguridad es prioritaria o donde el desbloqueo automático debe ser extremadamente fiable, el UWB aporta argumentos sólidos.
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