Los padres primerizos saben que acostar a un bebé puede ser un ejercicio de paciencia: después de múltiples intentos de arrullo y transferencia a la cuna, muchas veces el pequeño despierta al tocar el colchón y empieza a llorar. En CES 2026 se ha presentado una propuesta interesante que pretende reducir esa incertidumbre a través de la monitorización fisiológica real del bebé. A diferencia de los vigilabebés tradicionales —que simplemente transmiten sonido o vídeo— esta nueva generación de dispositivos incorpora sensores biométricos y algoritmos para interpretar señales fisiológicas y aconsejar el momento óptimo para acostar al bebé. Este artículo explora este enfoque, cómo encaja en el panorama actual de tecnología para el cuidado infantil, qué aporta el producto principal Necoron y qué implicaciones puede tener para padres y cuidadores.
El desafío del sueño infantil y la tecnología aplicada
El sueño reparador es fundamental en los primeros meses de vida, tanto para el desarrollo del bebé como para la salud mental de los padres. Estudios en neurodesarrollo muestran que los patrones de sueño en lactantes implican ciclos de sueño ligero y profundo con duraciones medias de 45 a 60 minutos en los primeros meses, y que la transición entre estos estados es crítica para que los bebés se adapten a rutinas saludables de descanso. La evidencia científica sugiere que existe una correlación entre la estabilidad del ritmo cardíaco y la profundidad del sueño: durante el sueño profundo, la variabilidad de la frecuencia cardíaca tiende a disminuir mientras que la frecuencia respiratoria se vuelve más regular.
Aquí es donde entra en juego la innovación: dispositivos como el Necoron, presentado por Yukai Engineering Inc. en el CES 2026, monitorizan la frecuencia cardíaca a través de un sensor colocado en el tobillo y traducen esos datos en recomendaciones visuales mediante indicadores LED. El principio básico es medir y analizar patrones de frecuencia cardíaca y otros parámetros fisiológicos para estimar si el bebé ha alcanzado una fase de sueño suficientemente estable como para ser trasladado a la cuna sin despertar. Según la información oficial, este dispositivo incorpora datos basados en investigación de RIKEN, uno de los principales centros de investigación de Japón, lo que le da un respaldo científico que lo diferencia de los vigilabebés convencionales.
Este enfoque no es totalmente aislado en el mercado: otros dispositivos como el Sense-U Pro rastrean respiración, postura y temperatura corporal para generar alertas tempranas de malestar o riesgo durante el sueño. El sistema puede registrar si no se detecta respiración durante 15 segundos y entonces emitir una vibración o alarma sonora a través del monitor y la app vinculada.
Necoron: del prototipo a la cama
El Necoron consiste en un pequeño módulo con sensores que se fija alrededor del tobillo del bebé con una correa suave de tejido. Este módulo recoge datos de frecuencia cardíaca en tiempo real, los transmite a una unidad principal y, en función de algoritmos desarrollados con apoyo de RIKEN, interpreta el estado de sueño. Cuando los indicadores LED cambian de color —según el diseño, un color indica “aún no”, otro “espera” y finalmente un color (en este caso azul) indica que el bebé está en un sueño profundo—, los padres saben que pueden colocar al bebé en la cuna con menos probabilidades de que se despierte.
Técnicamente, este proceso implica un análisis de signos vitales en tiempo real y una evaluación de la estabilidad autonómica: el sistema tendría que identificar una frecuencia cardíaca estable dentro de un rango específico y una variabilidad reducida, elementos que a menudo se correlacionan con el sueño N3 en adultos, aunque en bebés los patrones son más complejos y pueden variar con la edad. El dispositivo, por tanto, actúa como un puente entre los datos fisiológicos crudos y una recomendación práctica para los padres.
Este tipo de medición biométrica aplicada a la crianza presenta un contraste claro con los vigilabebés tradicionales basados en audio o vídeo que simplemente transmiten sonido o imagen sin interpretar datos fisiológicos del bebé. Por ejemplo, un modelo como la Babysense True Sleep combina sensores de movimiento y respiración con cámaras HD para ofrecer alertas de ausencia de respiración o irregularidades en los movimientos, pero no necesariamente busca determinar el “momento perfecto” para acostar.
¿Qué aporta esta tecnología a los padres?
Desde una perspectiva de uso diario, este tipo de dispositivos puede influir en la rutina de sueño de un bebé y reducir la incertidumbre que muchos padres sienten durante las siestas y la transición nocturna. En cifras, si se considerara que un bebé puede tardar entre 20 y 30 minutos en entrar en fases de sueño más profundas y que una transferencia fallida puede provocar un despertar con llanto prolongado, la posibilidad de identificar momentos óptimos de transferencia podría reducir significativamente estas interrupciones.
Además, la interpretación de datos fisiológicos para sugerir un momento de acción puede ayudar a los padres a desarrollar mejores patrones de rutina. Sin embargo, también es importante subrayar que la fiabilidad de estas medidas depende de la precisión de los sensores y de los algoritmos que procesan los datos. A nivel técnico, la detección de frecuencia cardíaca en bebés suele enfrentarse a desafíos como artefactos de movimiento y variaciones fisiológicas normales, por lo que una calibración cuidadosa y una validación clínica robusta son fundamentales.
Desde el punto de vista de ergonomía y diseño de producto, Necoron está pensado para ser intuitivo: una vez ajustado el sensor al bebé, los padres solo necesitan iniciar la monitorización y observar el indicador LED mientras mantienen al bebé en brazos. La sencillez de uso es clave para que la tecnología no se convierta en una carga cognitiva adicional para cuidadores ya fatigados.
Limitaciones y consideraciones éticas
A pesar de las ventajas potenciales, la adopción de dispositivos biométricos en el cuidado infantil plantea cuestiones que van más allá de la funcionalidad. En primer lugar, la seguridad y la privacidad de los datos recogidos son un punto crucial: la transmisión y almacenamiento de datos biométricos de menores requiere protocolos de seguridad estrictos para evitar accesos no autorizados. También es importante considerar que el uso de sensores adheridos o colgados en el cuerpo del bebé debe cumplir con estándares de seguridad pediátrica para no introducir riesgos de asfixia, irritación cutánea o incomodidad.
Además, los datos fisiológicos de un bebé son altamente dinámicos y pueden variar considerablemente entre individuos y a lo largo del tiempo incluso dentro de la misma noche por factores como hambre, sueño fragmentado o cólicos. Esto hace que los umbrales utilizados por el algoritmo deban ser lo suficientemente adaptativos para evitar interpretaciones erróneas que puedan generar falsas alarmas o recomendaciones incorrectas.
Otro punto técnico que los padres deben entender es que un dispositivo que interpreta señales no sustituye la supervisión humana ni el juicio clínico. Los pediatras advierten que, aunque las tecnologías pueden complementar el cuidado, ninguna tecnología debe reemplazar la vigilancia cuidadosa y las prácticas de sueño seguras recomendadas por asociaciones pediátricas.
Reflexiones finales
El uso de sensores biométricos para mejorar la experiencia de acostar a un bebé representa un paso interesante en el desarrollo de productos de cuidado infantil. Aparatos como Necoron abren la puerta a una interacción más informada entre datos fisiológicos y comportamiento de los padres, lo cual puede contribuir a mejores hábitos de sueño y reducir el estrés asociado al proceso de ir a la cama. A la vez, estos avances vienen acompañados de responsabilidades: garantizar la seguridad de los dispositivos, la protección de los datos y una clara comunicación de sus limitaciones es esencial para que los padres los integren de forma adecuada en los cuidados diarios.
Si bien aún queda por ver cómo se desempeñan estas propuestas en pruebas reales fuera del entorno ferial y cuándo estarán disponibles comercialmente, lo que sí está claro es que cada vez más la tecnología se basa en interpretar señales biométricas para ofrecer información práctica más allá de las alertas reactivo-pasivas de los vigilabebés tradicionales.
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