Durante más de una década, los mandos Logitech Harmony fueron casi un estándar para quienes querían controlar varios dispositivos del salón sin complicaciones. Televisor, receptor AV, consola y reproductores podían manejarse desde un único mando físico que coordinaba encendidos, entradas y volúmenes con bastante fiabilidad. La retirada de esta gama por parte de Logitech dejó a muchos usuarios con sistemas aún plenamente funcionales, pero sin una solución clara a medio y largo plazo. En ese escenario ha ido ganando protagonismo una alternativa que no adopta la forma de un mando tradicional, sino de una plataforma de software: Home Assistant. Aunque nació como sistema de automatización doméstica, su capacidad para integrar dispositivos multimedia y coordinar acciones complejas lo ha convertido en un sustituto real de Harmony. Este artículo explica cómo Home Assistant puede asumir ese papel, por qué en muchos casos no hace falta infrarrojos y cómo el móvil se convierte en el principal punto de control del salón.
El vacío que dejó Logitech Harmony
La decisión de Logitech de abandonar los mandos Harmony marcó el final de una categoría de producto que parecía consolidada. Aunque la empresa aseguró que mantendría activos sus servidores durante años, el sistema quedó congelado, sin nuevas integraciones ni soporte para dispositivos recientes. Esta situación se analiza con bastante detalle en el artículo de How-To Geek sobre cómo Home Assistant acabó sustituyendo a Harmony en un entorno doméstico real.
Desde un punto de vista técnico, Harmony resolvía bien un problema concreto: coordinar múltiples dispositivos enviando secuencias de comandos IR, Bluetooth o IP en un orden predefinido. El usuario interactuaba con “actividades” sin preocuparse de protocolos o estados internos. El inconveniente es que todo dependía de una base de datos centralizada y de servidores externos. A medida que los fabricantes de televisores y reproductores han ido priorizando el control por red local mediante APIs propias, un sistema cerrado ha ido perdiendo capacidad de adaptación.
Home Assistant como alternativa basada en software
Home Assistant es una plataforma de código abierto diseñada para ejecutarse de forma local y centralizar el control de dispositivos domésticos. Su enfoque se basa en integraciones que exponen cada equipo como una entidad con estados y servicios bien definidos. En su sitio oficial se describe como un sistema capaz de unificar miles de dispositivos distintos sin depender de la nube.
A diferencia de Harmony, Home Assistant no es un mando físico. El control se realiza desde una interfaz web o móvil que actúa como panel de mando. El móvil no envía comandos directamente al televisor ni emite señales infrarrojas, sino que se comunica con el servidor de Home Assistant, que es quien se encarga de transmitir las órdenes a cada dispositivo utilizando el protocolo más adecuado. Esta separación entre interfaz y control es clave para entender la flexibilidad del sistema.
Home Assistant como cerebro del salón
El verdadero protagonista del sistema es Home Assistant funcionando como nodo central. Instalado en una Raspberry Pi, un mini PC o un servidor doméstico, coordina televisores, receptores AV y reproductores. Desde el punto de vista del usuario, el móvil sustituye al mando físico clásico, pero el modelo de funcionamiento es radicalmente distinto.
En televisores modernos conectados a la red local, el control se realiza casi siempre por IP. Home Assistant utiliza integraciones específicas por fabricante que acceden a APIs locales para encender el dispositivo, cambiar de entrada, ajustar el volumen o lanzar aplicaciones. En redes domésticas estables, los tiempos de respuesta de estos comandos suelen situarse por debajo de los 100 milisegundos. Además, al no depender de línea de visión, el control funciona desde cualquier punto de la vivienda.
Smart TV, SmartIR y Zigbee: más allá del televisor y el sonido
Las integraciones para Smart TV son la base técnica del sistema. Televisores de marcas como LG, Samsung o Sony se exponen en Home Assistant como entidades multimedia con estado sincronizado. El sistema sabe si el televisor está encendido, qué fuente está activa o qué aplicación se está ejecutando, lo que permite reproducir el concepto de “actividad” de Harmony con mayor precisión.
Este enfoque se extiende a dispositivos controlados por infrarrojos, como el aire acondicionado, mediante SmartIR explicado en nuestra revisión. En lugar de enviar códigos aislados, SmartIR modela el AC como una entidad climática con temperatura objetivo, modo y velocidad del ventilador. Esto permite a Home Assistant aplicar lógica interna coherente y evitar desajustes habituales del control IR tradicional.
Para que este esquema funcione de forma estable, es habitual utilizar un coordinador Zigbee dedicado junto con Zigbee2MQTT, que gestiona la red mallada y permite integrar sensores, botones y emisores IR. Zigbee ofrece baja latencia y consumo mínimo, ideal para dispositivos distribuidos por la vivienda. En un sistema bien configurado, una orden enviada desde el móvil se traduce en un comando Zigbee en menos de 200 milisegundos, que a su vez activa el emisor IR con precisión suficiente, todo ejecutado en local.
Una referencia adicional sobre automatizaciones avanzadas se puede consultar en Home Assistant Integrations, donde se explican protocolos, estados y triggers disponibles para múltiples dispositivos.
Automatizaciones inteligentes basadas en contexto
Aquí es donde Home Assistant se distancia claramente de un mando universal clásico. El sistema no se limita a reaccionar a pulsaciones del usuario, sino que puede ejecutar acciones en función del contexto. El control del salón deja de ser puramente manual y pasa a apoyarse en automatizaciones basadas en presencia, horarios y estados.
Un caso habitual es la salida de casa. Home Assistant puede detectar que no queda nadie en la vivienda usando la geolocalización del móvil, sensores de presencia o el estado de conexión a la red Wi-Fi. Al cumplirse esa condición, el sistema puede apagar automáticamente el televisor, el receptor AV y otros dispositivos multimedia, además de ajustar la climatización a un modo de bajo consumo. Técnicamente, esto implica transiciones coordinadas de estado entre entidades multimedia y climáticas, ejecutadas de forma local y sin intervención del usuario.
El escenario inverso resulta aún más ilustrativo. Cuando el sistema detecta que el usuario se está acercando a casa, por ejemplo al entrar en una zona geográfica definida o reconectarse a la red local, puede preparar el entorno antes de que se abra la puerta. Las luces de la entrada pueden encenderse con una intensidad concreta, el televisor puede activarse en una fuente determinada y el sistema de sonido ajustarse a un volumen predefinido. Estas automatizaciones suelen incluir comprobaciones de estado y retardos controlados para evitar encendidos innecesarios si los dispositivos ya están activos.
Este tipo de lógica puede combinarse con la hora del día o con otros datos del sistema. Al llegar por la noche, el salón puede configurarse automáticamente con iluminación atenuada, el televisor en una aplicación concreta y el aire acondicionado ajustado a una temperatura confortable mediante SmartIR. Si la llegada se produce durante el día, el mismo evento puede dar lugar a una escena mucho más discreta. Desde el punto de vista técnico, el motor de automatizaciones evalúa estados en tiempo real y ejecuta escenas completas con una latencia normalmente inferior a un segundo.
El móvil como interfaz universal
El móvil actúa como interfaz y no como mando físico. No necesita hardware especial ni sensores infrarrojos. Simplemente muestra la interfaz definida en Home Assistant y envía órdenes al sistema central, que se encarga de traducirlas al protocolo adecuado. Esta aproximación permite una personalización extrema y elimina muchas limitaciones del mando tradicional.
Además, facilita la escalabilidad. Un sistema doméstico medio puede manejar decenas o cientos de entidades con un uso de CPU inferior al 5 % en reposo, incluso en hardware modesto. Los picos de carga durante las automatizaciones son breves y asumibles.
Ventajas claras y límites reales
La principal ventaja frente a Harmony es la independencia del ecosistema. No hay servidores externos ni productos descatalogados que condicionen el futuro del sistema. La contrapartida es una mayor complejidad inicial y la ausencia de un mando físico dedicado, algo que puede compensarse con tablets fijas o botones Zigbee.
Reflexiones finales
El paso de Logitech Harmony a Home Assistant implica un cambio de arquitectura. Se abandona el hardware cerrado en favor de una plataforma de software flexible, ejecutada en local y capaz de integrar control audiovisual, climatización y automatizaciones contextuales. El resultado es un sistema más complejo, pero también más potente y con una proyección de futuro claramente superior.
441