La multinacional sueca IKEA lanza una nueva gama de dispositivos de hogar inteligente que adoptan el estándar Matter con el objetivo de facilitar la interoperabilidad entre marcas y reducir precios. Esta línea incluye 21 productos centrados en iluminación, sensores y control remoto, todos diseñados para conectarse a una red doméstica de forma más sencilla y barata. En lugar de depender de sistemas cerrados o plataformas exclusivas, ahora los dispositivos pueden integrarse con plataformas como Apple Home, Google Home, Samsung SmartThings e incluso Home Assistant. Aunque la tecnología subyacente es compleja —protocolos de comunicación, módulos inalámbricos, compatibilidad entre hubs— el enfoque es claro: que más hogares puedan empezar a convertir elementos cotidianos en “inteligentes” sin grandes inversiones técnicas.
Qué incluye esta nueva gama (y por qué importa)
La nueva propuesta de IKEA se articula sobre tres pilares: iluminación inteligente, sensores diversos y dispositivos de control remoto. Técnicamente los dispositivos están diseñados para comunicarse mediante el estándar Matter, que opera sobre IPv6 y protocolos de bajo consumo como Thread o Wi‑Fi de 2,4 GHz, lo que garantiza menor fragmentación de red y mayor compatibilidad entre fabricantes. Por ejemplo, la gama de bombillas inteligentes presenta 11 variantes con tamaños E27/E26, E14/E12 y GU10, cubriendo niveles de luz de entre 470 y 1 521 lúmenes según la especificación, según informa MacRumors.
Los sensores abarcan medición de movimiento, temperatura, humedad, calidad del aire (incluyendo CO₂ y partículas PM2.5) y detección de fugas de agua. El uso de algoritmos de monitorización y conectividad permite que la información se transfiera al hub o al smartphone con latencias bajas, facilitando automatizaciones como apagar una luz o lanzar una alerta al detectar humedad. En materia de precios, IKEA apuesta por tarifas muy ajustadas: en el Reino Unido algunas bombillas arrancan entre £4 y £9, y los sensores básicos se cotizan entre £5 y £7, lo cual reduce la barrera de entrada al hogar inteligente, según indica Wired.
El producto principal de esta iniciativa es la gama KAJPLATS de bombillas inteligentes, porque actúa como puerta de entrada al ecosistema doméstico. Estas bombillas permiten tanto ajuste de temperatura de color (2200 K a 6500 K) como opción de cambio de color completo en algunas versiones. El hecho de que sean compatibles con Matter implica que pueden controlarse desde distintos hubs sin necesidad de adaptadores propios de IKEA. Además, la empresa indica que el hub DIRIGERA ya puede funcionar como “puente Matter”, de modo que los usuarios que cuenten con dispositivos antiguos basados en Zigbee pueden seguir usándolos junto con los nuevos aparatos, según se detalla en IKEA News.
Un aspecto relevante es la integración con Home Assistant, la plataforma de automatización doméstica de código abierto. Gracias a Matter, los dispositivos de IKEA pueden ser descubiertos y controlados por Home Assistant sin necesidad de bridges adicionales, lo que permite automatizaciones más avanzadas, reglas complejas basadas en sensores y control centralizado de múltiples marcas. Para los entusiastas del DIY y hogares inteligentes personalizados, esta compatibilidad representa un gran valor añadido: se pueden crear escenarios que combinen luces, sensores y otros dispositivos Matter de distintas marcas con un único panel de control.
La importancia reside en la lógica técnica de ecosistema: cuando un dispositivo se conecta, forma parte de una malla de nodos que puede comunicarse e interoperar con otros fabricantes bajo el estándar Matter, reduciendo la dependencia de hubs propietarios o aplicaciones únicas. En otras palabras, en vez de crear una instalación de “marca cerrada”, el usuario dispone de un sistema que es más flexible, ampliable y menos restrictivo.
¿Cuáles son los retos y cómo podrían influir?
En el plano técnico, el salto hacia un ecosistema más abierto trae consigo ciertos desafíos. Por un lado, el estándar Matter administra dispositivos de múltiples fabricantes, pero cada producto debe garantizar la seguridad, el emparejamiento seguro y el correcto funcionamiento local (sin depender necesariamente de la nube). Eso implica integraciones como autenticación basada en certificados, cifrado TLS para la transmisión de datos y un buen diseño de firmware que minimice el consumo energético, especialmente relevante en sensores alimentados por pilas. Según la definición del estándar, Matter opera sobre redes IPv6, permite transporte sobre Thread o Wi‑Fi y exige compatibilidad de certificación para garantizar interoperabilidad, como se explica en Wikipedia.
Otro reto consiste en la experiencia de usuario: aunque IKEA afirma que “facilitar la vida en casa” es su meta, todavía queda margen para simplificar la configuración, la integración con asistentes de voz y la latencia de red en situaciones reales de uso. En escenarios complejos de red doméstica puede haber interferencias, congestión en la banda de 2,4 GHz o necesidad de que el hub esté en buena ubicación. Además, el respaldo técnico y la garantía de funcionamiento a largo plazo pueden plantearse como incógnitas, dada la entrada de productos con precios tan bajos.
Desde el punto de vista del mercado, la previsión es que la industria de hogar inteligente alcanzó un valor cercano a los 128 000 millones de dólares en 2024, y se espera que se multiplique en próximos años. FastCompany destaca que IKEA, al lanzar una línea más asequible y compatible con múltiples plataformas, se posiciona para capturar una parte mayor de ese crecimiento, promoviendo que más usuarios accedan a dispositivos conectados sin necesidad de inversiones elevadas.
En cuanto a la compatibilidad, cabe destacar que los productos funcionan con el hub DIRIGERA de IKEA, que actúa como puente o controlador Matter. En muchos casos, los dispositivos antiguos basados en Zigbee pueden seguir integrándose a través de este hub, lo que alarga el ciclo de vida y reduce residuos electrónicos. La posibilidad de usar Home Assistant con Matter amplía aún más el alcance del ecosistema, permitiendo combinar IKEA con otros dispositivos de terceros sin estar atado a la app oficial de IKEA.
Reflexiones adicionales
La apuesta de IKEA por esta nueva gama pone de relieve que la tecnología de hogar conectado ya no es solo para entusiastas o profesionales, sino que pretende llegar al consumidor general con una batería funcional y asequible. Que una empresa tradicional de mobiliario entre con fuerza en este terreno indica que la domótica se está convirtiendo en componente habitual de la vida en casa.
No obstante, es importante que los usuarios sean conscientes de que “inteligente” no equivale necesariamente a “sin esfuerzo”. Aunque la instalación y el emparejamiento pueden ser sencillos, la calidad de la experiencia dependerá de la red doméstica, de la ubicación de los hubs y de que los dispositivos sigan recibiendo actualizaciones de firmware. Además, la adopción del estándar Matter plantea un escenario más abierto en el que los fabricantes compiten por la interoperabilidad, lo que favorece al usuario, pero también exige a las marcas mantener la compatibilidad a largo plazo. La integración con Home Assistant proporciona flexibilidad adicional, pero también exige cierto conocimiento técnico para configurar automatizaciones complejas y aprovechar al máximo la conectividad de todos los dispositivos.
En definitiva, la gama de IKEA es una invitación a dar el paso hacia una vivienda más conectada sin grandes complicaciones técnicas ni presupuestarias. Si bien no es la solución perfecta ni elimina todos los desafíos del hogar inteligente, sí representa una aproximación pragmática y coherente con la evolución del estándar Matter y la interoperabilidad que muchos usuarios reclamaban.
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IKEA ha dado un giro arriesgado al abandonar Zigbee y apostar por Matter, buscando mayor interoperabilidad en el hogar conectado.
El movimiento refleja una estrategia ambiciosa: simplificar la experiencia del usuario y garantizar que sus dispositivos funcionen sin fricciones en ecosistemas diversos. Con 21 nuevos productos compatibles, IKEA se posiciona como actor clave en la adopción de Matter.
Sin embargo, el riesgo es evidente: dejar atrás Zigbee puede generar incertidumbre entre quienes ya invirtieron en su ecosistema. Aun así, la apuesta apunta a un futuro más abierto, donde la compatibilidad y la facilidad de uso primen sobre la fragmentación.