En los últimos años, ChatGPT se ha convertido en una de las aplicaciones de inteligencia artificial con mayor adopción global, alcanzando a decenas de millones de usuarios semanales —aproximadamente uno de cada diez adultos en el mundo— y transformando tanto actividades laborales como personales. Pero ¿realmente utilizamos ChatGPT para “trabajar mejor” como se decía al principio? Los datos más recientes muestran un uso diverso, con un porcentaje creciente de interacciones relacionadas con tareas cotidianas, búsquedas de información y apoyo práctico. Este artículo explora en detalle cómo y por qué la gente usa ChatGPT en 2025, analizando patrones de uso, implicaciones económicas y tendencias emergentes, con cifras concretas y reflexiones sobre qué significa todo esto para la tecnología, la productividad y la sociedad.
ChatGPT hoy: cifras que sitúan el contexto
Según un estudio interno de OpenAI que analiza más de 1,5 millones de conversaciones entre usuarios y el chatbot, alrededor de 700 millones de personas utilizan ChatGPT cada semana, lo que representa cerca de un 10 % de la población adulta mundial en 2025.
Este dato, además de posicionar a ChatGPT como una de las IA generativas más extendidas, refleja que su adopción sigue creciendo rápidamente incluso años después de su lanzamiento. Para ponerlo en perspectiva, herramientas tecnológicas populares como Instagram tardaron varios años en alcanzar cifras parecidas de usuarios activos.
Pero la cantidad de usuarios es solo una parte del relato. Lo interesante surge al observar cómo se usa esta IA y cuáles son las tareas más frecuentes que la gente le pide.
Más allá del trabajo: patrones claros de uso
Los datos recogidos muestran que aproximadamente el 70 % de las interacciones con ChatGPT no están relacionadas con tareas laborales, sino con actividades personales o necesidades del día a día.
Esto rompe con muchas expectativas iniciales, según las cuales se esperaba que las herramientas de IA se utilizaran principalmente para automatizar procesos empresariales o aumentar la productividad en el trabajo. En realidad, aunque alrededor del 30 % de las conversaciones sí tienen un componente profesional, la mayoría de las solicitudes provienen de personas que buscan información práctica, consejo o ayuda con tareas cotidianas como escribir un correo, preparar un texto, entender un concepto o incluso planificar actividades personales.
Esta tendencia se observa también en la clasificación de las interacciones por tipo: cerca del 49 % de las solicitudes se centran en “pedir” información o recomendaciones, mientras que aproximadamente el 40 % corresponde a acciones concretas como redactar o planificar algo, y solo el resto es para actividades de expresión personal o entretenimiento.
En otras palabras, ChatGPT es utilizado tanto como una especie de asistente de decisiones como un motor de búsqueda conversacional avanzado, sustituyendo a veces a herramientas tradicionales como Google.
¿Qué significa que la mitad de los usos sean de “consulta”?
Que casi la mitad de las interacciones con ChatGPT correspondan a “pedir información” muestra una preferencia por recibir respuestas contextuales y adaptadas a necesidades específicas frente a simples enlaces o resultados de búsqueda. Esta capacidad de interpretación semántica puede aumentar la eficiencia en búsquedas complejas o abiertas, donde ChatGPT sintetiza y estructura datos en lugar de limitarse a ofrecer una lista de enlaces.
Desde un punto de vista técnico, el modelo funciona utilizando redes neuronales de tipo transformer entrenadas con enormes corpus de texto para generar respuestas coherentes en lenguaje natural. Esto permite que, cuando pides explicaciones, traducciones o resúmenes, el sistema produzca texto fluido y adaptado a tu contexto, algo que suele requerir varios pasos cuando lo hacemos con búsquedas tradicionales o herramientas menos especializadas. La capacidad de mantener contexto a lo largo de una conversación de varios turnos (lo que técnicamente se denomina context window) facilita que una sesión prolongada resulte más útil en tareas complejas.
Implicaciones económicas y evolución del uso
El uso masivo de ChatGPT para tareas cotidianas tiene implicaciones tanto para los usuarios individuales como para empresas y economías enteras. Desde el punto de vista del usuario, tener acceso a una herramienta que puede resumir texto, sugerir mejoras, planificar pasos o responder a preguntas complejas puede reducir el tiempo requerido en multitud de actividades de información o comunicación. Esto se traduce en un valor económico implícito aunque no siempre medido directamente en términos de productividad laboral tradicional.
Sin embargo, no todas las señales son exclusivamente positivas. Algunos estudios indican que el uso de herramientas de IA en la educación, por ejemplo, puede cambiar las dinámicas de aprendizaje en ámbitos como la redacción de ensayos o la resolución de problemas, y plantea preguntas sobre cómo integrar estas tecnologías de forma que promuevan habilidades críticas en vez de depender meramente de respuestas automatizadas.
Por otra parte, aunque el uso de ChatGPT en empresas sigue siendo relevante, datos recientes señalan que algunas organizaciones están evaluando alternativas integradas con sus flujos de trabajo habituales, como modelos ofrecidos por Microsoft o Google que se integran con aplicaciones de productividad que ya emplean.
Esto no significa que ChatGPT esté perdiendo relevancia —sigue siendo ampliamente utilizado— pero sí que el espacio de las IA conversacionales es cada vez más competitivo.
El producto en el centro: ChatGPT como asistente cognitivo
ChatGPT, desarrollado por OpenAI, es un ejemplo destacado de lo que se denomina modelo de lenguaje de gran escala (Large Language Model o LLM). Su objetivo no es solo generar texto basado en estadísticas de probabilidad de palabras, sino comprender matices en las instrucciones mediante aprendizaje profundo (deep learning) y atención contextualizada (contextual attention mechanisms) que permiten interpretar y responder de forma coherente a solicitudes complejas.
Las versiones más recientes de ChatGPT utilizan cientos de miles de millones de parámetros —variables ajustables que el modelo aprende durante su entrenamiento— lo que le permite mapear relaciones entre palabras y conceptos con un nivel de sutileza que se aproxima a la capacidad humana en ciertas tareas lingüísticas. Esto explica por qué, en forma de cifras, el sistema puede generar resúmenes de textos extensos con un error relativamente bajo en coherencia o producir explicaciones técnicas detalladas sobre temas específicos cuando se le solicita.
A nivel de usuario final, esto se traduce en una herramienta que no solo responde preguntas simples, sino que puede realizar análisis, optimizar textos para distintos fines o incluso colaborar en procesos creativos que antes dependían exclusivamente de la percepción y el juicio humanos.
Reflexiones finales sobre el impacto y el futuro
A medida que la adopción de ChatGPT y tecnologías similares sigue creciendo, es importante considerar tanto los beneficios como los desafíos que plantean. El uso cotidiano para tareas personales sugiere que estos sistemas ya no son exclusivamente herramientas de nicho para profesionales o entusiastas de la tecnología, sino componentes integrados en la vida diaria de millones de personas. Sin embargo, esta adopción generalizada también requiere pensar en aspectos relacionados con la privacidad, el manejo de datos sensibles y la calidad de las respuestas en contextos críticos, como salud o finanzas.
El hecho de que el uso no laboral supere con creces al uso profesional también revela que la percepción pública sobre la IA ha cambiado: mucha gente la ve como un compañero de consulta y apoyo, no solo como un recurso corporativo. Esto podría acelerar nuevas formas de interacción humano-máquina que todavía no imaginamos.
Como tecnología, el desarrollo de ChatGPT y modelos similares continuará avanzando, potenciando capacidades técnicas como la comprensión multimodal (texto, imagen, sonido) y mejorando la personalización de respuestas basadas en perfil de usuario o contexto específico. El reto será gestionar estos avances de manera ética y responsable, garantizando beneficios sostenibles en todos los ámbitos.
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