En enero de 2026, la inteligencia militar ucraniana acaba de revelar que Rusia ha modificado sus drones tipo Shahed Geran-2 para incorporar sistemas de defensa antiaérea portátiles (MANPADS) junto a cargas explosivas, lo que permite a estos vehículos aéreos no tripulados (UAV) atacar objetivos tanto aéreos como terrestres con mayor versatilidad. Esta adaptación tecnológica refleja una evolución en el uso de drones en el conflicto entre Rusia y Ucrania, aumentando los riesgos para las fuerzas ucranianas y recalibrando las estrategias de defensa aérea con sistemas avanzados de intercepción. La modificación integra sensores ópticos, servomecanismos y comunicaciones modernas que mejoran su eficacia operativa, aunque también expone limitaciones en prestaciones de control y autonomía de misión. Analizar esta plataforma y su influencia táctica brinda una visión directa sobre cómo los sistemas UAV están redefiniendo el combate moderno.
El drone Geran-2 “E”: capacidades y modificaciones
La noticia principal gira en torno a una variante de drone Geran-2 desarrollada por Rusia que incorpora un sistema MANPADS (Man-Portable Air Defense System) junto con un warhead termobárico clásico. Según la inteligencia ucraniana, esta configuración híbrida permite al UAV no solo entregar una carga explosiva convencional, sino también implicarse en la defensa antiaérea de forma activa. Este tipo de configuración técnica —integrar un misil guiado aire-aire o superficie-aire en un UAV— no es trivial desde el punto de vista ingenieril. Requiere sistemas de estabilización avanzados, algoritmos de guía para interceptar objetivos móviles, y una plataforma de comunicaciones que permita al operador terrestre mantener el control en tiempo real.
Técnicamente, el Geran-2 “E” puede utilizar misiles como los Verba MANPADS que requieren una alimentación eléctrica estable, un enfriamiento activo del buscador infrarrojo y control de la termodinámica del sistema de lanzamiento integrado. Estos requerimientos implican un aumento en el consumo de energía a bordo del drone, lo que afecta directamente a variables clave de rendimiento como tiempo de vuelo, alcance efectivo y carga útil disponible para la ojiva principal. En términos cuantitativos, la adición de un MANPADS puede elevar el peso total del sistema entre 10 y 25 kg extra dependiendo de la variante, lo que exige ajustes en la distribución de masa, potencia de motores y eficiencia aerodinámica del UAV.
Integración tecnológica y consecuencias prácticas
Los elementos técnicos detallados en la declaración oficial de la inteligencia ucraniana señalan que el sistema usa una cámara óptica Honpho TS130C-01 montada en la nariz y un modem de malla de 3G/4G para comunicaciones, así como servomecanismos dedicados para control de lanzamiento. Estos componentes permiten un proceso de bloqueo de objetivo más preciso antes del disparo, aunque se mantienen varias limitaciones respecto a los radares de control de tiro automatizado y los sensores multiespectrales que se usan en sistemas defensivos avanzados.
Desde el lado operativo, la incorporación de capacidades antiaéreas en un drone de ataque multipropósito complica las contramedidas de defensa que hasta ahora estaban optimizadas para interceptar UAV convencionales con perfiles de vuelo relativamente predecibles. Sin embargo, las limitaciones siguen siendo notables: la velocidad efectiva de interceptación del Manpads aerotransportado depende de variables ambientales, confirmación del objetivo y sincronización con los sistemas de guía del drone, lo que puede reducir la tasa de acierto en condiciones de combate real.
Contexto del uso de drones en el conflicto
En el contexto más amplio del conflicto entre Rusia y Ucrania, los drones han pasado de ser vehículos de reconocimiento a plataformas de ataque con capacidades cada vez más sofisticadas. El Geran-2, por ejemplo, ha sido empleado con cargas explosivas dirigidas y sistemas básicos de navegación. La introducción de una variante con capacidades antiaéreas muestra un esfuerzo por aprovechar la flexibilidad de los UAV para roles duales de ataque y defensa.
Es importante entender que, aunque este tipo de drone modificado añade presión sobre sistemas de defensa como el Patriot o los lanzadores HIMARS del lado ucraniano, la efectividad total del sistema depende de la integración en una arquitectura de mando y control con procesamiento de datos en tiempo real y redundancias en comunicaciones, que es un reto tecnológico significativo. Informes de otros medios sobre la guerra señalan ataques masivos con drones y misiles que han dejado daños considerables en infraestructuras civiles, destacando la intensidad de este tipo de amenazas en “ciudades como Kyiv”, con impactos extensos de drones y misiles, incendios y daños a viviendas e instalaciones subterráneas.
Este desarrollo en drones se enmarca en un conflicto extendido donde la innovación tecnológica en sistemas no tripulados ha cambiado la naturaleza de la guerra. Un análisis adicional de tendencias globales en uso de drones muestra que las fuerzas armadas de múltiples países están explorando configuraciones triples de sensores, actuadores y software de inteligencia artificial para tareas autónomas, aunque con debates éticos y legales sobre su empleo, como puede leerse en fuentes especializadas en defensa.
Evaluación y perspectivas
La aparición de un drone con funciones combinadas de ataque y defensa plantea varias reflexiones. Primero, desde la perspectiva de ingeniería, el incremento de complejidad dentro de un sistema tan pequeño implica un desafío en términos de gestión térmica, energía a bordo y estabilidad de vuelo. Segundo, desde la perspectiva táctica, la capacidad para cambiar entre modos ofensivos y defensivos puede obligar a adaptar las doctrinas de guerra, priorizando sistemas de alerta temprana, interceptores de alta velocidad y métodos de contramedidas electrónicas (ECM). Tercero, el flujo de componentes provenientes de múltiples países —como sectores civiles de electrónica avanzada, sensores y software— indica la complejidad de las cadenas de suministro en la tecnología militar moderna.
El hecho de que este drone pueda llevar tanto un misil como una carga explosiva principal también sugiere un esfuerzo por maximizar la utilidad de cada hora de vuelo y cada misión completada, lo que, en un cálculo técnico, representa un intento por optimizar la relación potencia/peso y costo/efectividad de la plataforma. En muchos casos, la integración de hardware de propósito dual (civíl y militar) exige certificaciones adicionales y pruebas extensivas para asegurar fiabilidad en condiciones de combate, algo que no siempre se detalla abiertamente.
Reflexiones finales
La guerra en Ucrania ha sido un campo de prueba para muchas tecnologías emergentes en defensa, especialmente drones autónomos y semiautónomos. La variante del Geran-2 con capacidades antiaéreas es un ejemplo de cómo estas plataformas evolucionan en respuesta a las necesidades tácticas del momento. Aunque los detalles completos de su rendimiento en combate real aún no están disponibles públicamente, su existencia indica una tendencia hacia sistemas multifunción en el espacio de UAVs. P
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