Un grupo de científicos británicos ha creado una bacteria llamada Syn57 que vive con un “alfabeto genético” mucho más pequeño de lo normal. En vez de usar las 64 combinaciones habituales que la naturaleza emplea para formar proteínas, solo necesita 57. Este avance demuestra que la vida puede rediseñarse y funcionar con un manual más simple. En este artículo explicamos cómo se logró, por qué es tan importante y qué puede significar para el futuro de la biotecnología.
Un nuevo lenguaje para la vida
Para fabricar proteínas —las piezas fundamentales de cada célula— la naturaleza utiliza un sistema basado en codones, que podemos imaginar como “palabras” de tres letras escritas con el alfabeto del ADN. Con esas letras (A, T, G y C) se forman 64 combinaciones distintas, pero en realidad bastan 20 para producir todos los aminoácidos que nos construyen. Dicho de otro modo: el código genético está lleno de repeticiones.
Lo sorprendente es que un equipo del Medical Research Council’s Laboratory of Molecular Biology, en Cambridge, ha demostrado que no hacen falta esas 64 “palabras” para mantener con vida una célula. En su lugar, diseñaron una bacteria llamada Syn57, una versión de la conocida E. coli, que funciona con solo 57 codones. En términos sencillos, es como reducir el diccionario de un idioma, eliminando sinónimos repetidos, pero aún así mantener la capacidad de comunicarse perfectamente.
El hallazgo fue descrito como la forma de vida más sintética jamás creada por medios humanos, según Futurism y ScienceAlert. No es el primer intento: en 2019, el mismo laboratorio ya había reducido el código de E. coli a 61 codones, un logro que sorprendió a la comunidad científica. Pero Syn57 va todavía más allá.
Cómo se construye una bacteria desde cero
Llegar a Syn57 no fue sencillo. Los científicos tuvieron que reescribir más de 100 000 fragmentos de ADN, sustituyendo codones repetidos por otros más simples. Para hacerlo, primero recurrieron a programas informáticos que simulaban cómo respondería la célula a esos cambios. Después, fabricaron en el laboratorio trozos de ADN sintético y los fueron uniendo poco a poco hasta reconstruir el genoma completo de la bacteria.
Este trabajo llevó varios años y, en palabras de los propios investigadores, hubo momentos en los que no estaban seguros de que la célula pudiera sobrevivir con tantas modificaciones, como recoge Futurism. Pero finalmente lo lograron: Syn57 no solo se mantuvo viva, sino que fue capaz de reproducirse, aunque con un inconveniente importante: crece cuatro veces más despacio que una E. coli normal, tal y como informó Smithsonian Magazine.
En cierto modo, el proceso fue como reconstruir un libro quitando páginas repetidas, y después comprobar si aún tenía sentido la historia. El resultado es una versión de la vida más compacta y eficiente.
Por qué importa simplificar el manual genético
La primera ventaja de Syn57 es que libera espacio en el código genético. Los codones eliminados dejan huecos que los científicos pueden utilizar para introducir nuevas “palabras” que no existen en la naturaleza. Eso permitiría, por ejemplo, crear proteínas con aminoácidos artificiales y diseñar materiales completamente nuevos: plásticos biodegradables, fibras ultrarresistentes o enzimas que hagan reacciones químicas imposibles hasta ahora, como explica ScienceAlert.
La segunda gran ventaja es la resistencia a los virus. Normalmente, los virus atacan a las bacterias secuestrando su maquinaria de lectura genética. Pero si esa maquinaria habla un “idioma” distinto, como ocurre con Syn57, el virus ya no puede traducir sus instrucciones y fracasa en el intento de infectar. Esto significa que, en el futuro, podríamos tener bacterias diseñadas para producir fármacos sin miedo a que un virus arruine la producción industrial, tal como señala Smithsonian Magazine.
Finalmente, existe un aspecto de seguridad: al tener un código diferente al de la vida natural, es mucho menos probable que Syn57 pueda compartir genes con otras bacterias del entorno. Así, su uso en laboratorios o fábricas sería más seguro desde el punto de vista ecológico, como indica Chemistry World.
Un futuro lleno de posibilidades (y preguntas)
Aunque prometedor, este avance tiene retos. Syn57 es todavía lenta y poco eficiente, lo que la hace menos atractiva para la producción inmediata de medicamentos o materiales. Sin embargo, su mera existencia demuestra que la vida es más flexible de lo que pensábamos.
En el futuro, los científicos esperan usar esta técnica para diseñar organismos “a la carta”: bacterias capaces de fabricar medicamentos difíciles de obtener, o microorganismos que generen biocombustibles de manera más limpia y segura. También podrían surgir proteínas inéditas que abran la puerta a una química totalmente nueva, tal y como señalan ScienceAlert y Chemistry World.
Pero junto con el entusiasmo aparecen cuestiones éticas: ¿hasta qué punto deberíamos rediseñar la vida? ¿Podrían estos avances desembocar en formas de vida tan diferentes que lleguen a escapar a nuestro control? Para algunos, Syn57 es solo un laboratorio experimental; para otros, es el primer paso hacia un nuevo capítulo evolutivo escrito por humanos.
Lo que parece claro es que ya no hablamos de editar un gen aquí o allá, sino de reescribir el manual de instrucciones de la vida entera. Como recuerda Chemistry World, la biología sintética ha dejado de ser una ciencia para entender la naturaleza: ahora también es una forma de reinventarla.
Conclusión
El nacimiento de Syn57 es mucho más que un truco de laboratorio: es la prueba de que la vida puede sostenerse con un código genético reducido y rediseñado por humanos. Sus aplicaciones potenciales en biotecnología, medicina y bioseguridad son enormes, aunque aún debe superar obstáculos como su lento crecimiento.
Más allá de la utilidad práctica, Syn57 nos obliga a reflexionar sobre qué significa realmente “vida” y qué papel queremos jugar en su rediseño. La biología sintética ya no es solo una herramienta para entender la naturaleza, sino una forma de reinventarla.
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