Científicos han logrado sintetizar en laboratorio una molécula bautizada como methanetetrol, también conocida como un «super alcohol», que durante décadas solo se había teorado que podría existir en los fríos confines del espacio interestelar. Reproduciendo condiciones extremas similares a las de las nubes moleculares, con temperaturas ultrabajas, vacío casi perfecto y radiaciones intensas, el equipo logró generar esta molécula hipotética. Su identificación abre nuevas vías para comprender la complejidad química del universo y la formación de compuestos orgánicos que podrían ser precursores de formas de vida. Los hallazgos, publicados en julio de 2025, sugieren que el entorno profundo del cosmos es mucho más rico y dinámico químicamente de lo que se pensaba hasta ahora.

Reproducción en el laboratorio de un alcohol teórico

El primer párrafo aborda cómo los investigadores recrearon condiciones extremas en el laboratorio para producir methanetetrol. Utilizaron temperaturas muy bajas, casi cero absoluto, combinado con vacío cercano al perfecto y radiación ultravioleta de alta energía, simulando el ambiente de una nube interestelar. Partiendo de agua y dióxido de carbono, inducieron una serie de reacciones químicas que formaron esta molécula inestable, con un solo átomo de carbono unido a cuatro grupos hidroxilo (OH)—una configuración jamás hallada en alcoholes en la Tierra. Este logro confirma que compuestos considerados imposibles pueden formarse naturalmente en entornos astronómicos desconocidos.

Implicaciones para la química cósmica y los orígenes de la vida

Este descubrimiento no es simplemente un logro técnico; redefine nuestra comprensión sobre la química que ocurre en los remotos rincones del cosmos. Si methanetetrol puede formarse bajo esas condiciones extremas, cabe preguntarse qué otros compuestos complejos podrían surgir en las nubes primordiales donde nacen estrellas y planetas. Estos procesos podrían estar implicados en la generación de moléculas precursoras del ADN, ARN o aminoácidos, ampliando las hipótesis sobre cómo la vida podría surgir en el universo, o cómo llegaron a formarse bloques fundamentales allá donde lo aparentemente imposible se convierte en posible.

Contexto astronómico: nubes de alcohol en el espacio profundo

Por otro lado, los astrónomos ya detectaron en el espacio otras formas de alcoholes, como una nube gigante llamada Sagittarius B2, situada cerca del centro de la Vía Láctea, que contiene cantidades colosales de etanol molecular. En ciertos análisis se estimó que podría equivaler a más de 3.41 septillones de barriles de cerveza, lo que llevó a describir esa nube como si «oliera a ron y supiera a frambuesas». Aunque methanetetrol no ha sido detectado directamente en esas nubes, su existencia hipotética encaja con la sorprendente variedad química de esos ambientes galácticos y refuerza la idea de que el espacio contiene una gran diversidad molecular.

Cooperación científica internacional y perspectivas futuras

La investigación fue posible gracias a la colaboración entre la Universidad de Hawaiʻi en Mānoa, científicos de universidades de Mississippi, Samara y Shanghai. Este esfuerzo conjunto evidenció cómo distintas instituciones pueden unir experiencia en química cuántica, física cosmológica y astrofísica experimental para explorar los límites del conocimiento. Publicado en julio de 2025 en la revista Nature Communications, el estudio no solo demuestra la existencia experimental de methanetetrol, sino que abre puertas a nuevos experimentos y observaciones astronómicas que podrían identificar directamente esta molécula en nubes interestelares próximas.

Conclusión

La creación de methanetetrol —una molécula química que durante más de un siglo solo había sido objeto de teoría— representa un hito en la astroquímica. Al demostrar su posible formación en nubes interestelares, los científicos amplían nuestro conocimiento sobre la química universal y la riqueza molecular en los lugares más inhóspitos. Este descubrimiento sugiere que el cosmos está repleto no solo de gases simples o polvo, sino probablemente de compuestos complejos que podrían haber contribuido a los orígenes de la vida. Además, resalta la necesidad de alianzas científicas globales para avanzar en la exploración del universo a nivel molecular. El futuro podría traer no solo detecciones de methanetetrol en el espacio sino también la detección de estructuras químicas aún más complejas capaces de influir en la formación de sistemas planetarios.

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