Investigadores de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard han demostrado que es posible cultivar algas verdes dentro de estructuras hechas de bioplástico en condiciones similares a las de Marte. Utilizando la microalga Dunaliella tertiolecta en cámaras impresas en 3D de ácido poliláctico, lograron que estas sobrevivan a baja presión (600 Pa), alta concentración de CO₂ y radiación UV. Estas algas no solo prosperan sino que pueden producir más bioplástico, generando un sistema autosuficiente de ciclo cerrado. En paralelo, en la Universitat de València se investiga el proyecto Trebouxmars, basado en microalgas simbiontes de líquenes capaces de resistir condiciones marcianas extremas, produciendo oxígeno, nutrientes y compuestos útiles. Estas iniciativas apuntan a una futura arquitectura biológica marciana, en la que los organismos vivos construyen y mantienen los propios habitats, reduciendo la necesidad de materiales traídos desde Tierra. Son pasos clave hacia asentamientos sostenibles y autónomos en entornos espaciales hostiles.
Un ciclo cerrado con algas y bioplástico
La innovación más destacada parte del cultivo de Dunaliella tertiolecta dentro de una estructura de bioplástico impresa en 3D creada con ácido poliláctico. Esta cámara especial bloquea la radiación ultravioleta, mantiene un gradiente de presión que permite agua líquida y deja pasar suficiente luz para que se produzca la fotosíntesis. De este modo, las algas no solo sobreviven, sino que generan bioplástico que podría emplearse para producir más cámaras de cultivo, estableciendo un ecosistema autosuficiente ideal para ambientes como Marte, donde el transporte de materiales desde la Tierra es impracticable.
Adaptación genética y fisiológica en entornos marcianos
En España, el proyecto Trebouxmars, desarrollado por la Universitat de València junto con la ESA y apoyado por varios organismos, ha identificado algas simbiontes de líquenes (Trebouxiaceae) capaces de resistir ambientes semejantes a los de Marte durante al menos 72 horas. Estos organismos producen oxígeno y metabolitos incluso bajo condiciones extremas, manteniendo intacta la estructura celular para recuperarse rápidamente tras el estrés ambienta. Su capacidad de recrecer e impulsar procesos biotecnológicos resulta clave en misiones espaciales futuras.
Biotecnología viva: hacia estructuras marcianas auto‑fabricadas
La combinación de algas capaces de producir bioplástico y microorganismos con metabolismo robusto podría permitir desarrollar materiales estructurales en Marte mediante procesos biológicos in situ. Algunas propuestas incluso contemplan sistemas de co-cultivo con cianobacterias y hongos, que juntos precipitan minerales y biopolímeros capaces de consolidar regolito marciano en bloques auto‑crecientes útiles como viviendas o mobiliario. Estos diseños encajan a la perfección con una visión de astrobotánica aplicada y sostenibilidad espacial.
Implicaciones para la Tierra y la exploración humana
Más allá de Marte, estos desarrollos tienen potencial en contextos terrestres: la construcción sostenible con bioplásticos reciclables, la autosuficiencia energética y material, y sistemas de producción locales en zonas remotas. En el marco espacial, posibilitan misiones de larga duración sin dependencia continua de suministros desde la Tierra, reduciendo costos y riesgos. Asimismo contribuyen a alimentar sistemas circulares de soporte vital, regeneración de atmósferas y cultivos para alimentación humana en entornos cerrados, como los contemplados por proyectos tipo MELiSSA.
Conclusión
La investigación sobre el cultivo de algas dentro de bioplásticos y la supervivencia de microalgas simbiontes en condiciones marcianas representa un paso trascendental hacia la exploración sostenible de Marte. Por un lado, el diseño de hábitats biológicos autosuficientes, capaces de fabricarse y regenerarse en bucle cerrado, podría revolucionar la arquitectura interplanetaria. Por otro, el uso de algas resilientes abre la puerta a una astrobotánica aplicada: producción de oxígeno, nutrientes, biomateriales y energía renovable en un entorno previamente hostil e inhabitable.
Estas iniciativas muestran que la colonización humana del planeta rojo podría apoyarse en sistemas vivientes capaces de adaptarse y crecer por sí mismos, minimizando la dependencia logística. Además, inspiran nuevas herramientas con potencial también en nuestro planeta, como soluciones de construcción ecológica y economía circular. La biotecnología viva, con algas y bioplásticos, se perfila como uno de los ámbitos clave para el futuro de la vida humana fuera y dentro de la Tierra.Diseño de materiales vivientes con cianobacterias y hongos capaces de consolidar regolito marciano en bloques estructurales.
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