FRITZ!, la marca berlinesa que muchos hogares tenemos el gusto de conocer por sus routers rojos y blancos, celebra este año cuatro décadas de historia. Lo que empezó en 1986 como un proyecto de cuatro estudiantes berlineses interesados en la naciente tecnología ISDN se ha convertido en uno de los fabricantes de referencia en networking doméstico dentro de Europa. Por el camino ha habido tarjetas de módem, la llegada del ADSL, el nacimiento del FRITZ!Box, el salto al Wi-Fi mesh y, más recientemente, la incorporación del Wi-Fi 7 y la fibra XGS-PON. Este repaso recorre esa evolución, se detiene en el producto que dio nombre a la compañía y explica, con algo de detalle técnico, por qué esta marca sigue siendo relevante en un sector que cambia de estándar cada pocos años.

De los BTX a la fundación de una marca

La historia arranca en un momento muy concreto: 1986, cuando la tecnología ISDN empezaba a desplegarse en Europa como sistema de transmisión digital. Cuatro estudiantes de Berlín, que ya trasteaban con aplicaciones BTX para banca online y comparación de precios, fundaron entonces la empresa que originalmente se llamó AVM. Vieron rápido el potencial comercial de los controladores ISDN y se pusieron a desarrollar hardware propio. En 1987 salió el primer decodificador fabricado internamente, y un año después llegó el controlador ISDN A1, que abrió la puerta a la transmisión de datos digitales en un mercado que hasta entonces dependía casi por completo de la telefonía analógica.

La década de los noventa fue la de la consolidación. Con el auge del PC doméstico e internet, la compañía se afianzó como fabricante líder de tarjetas ISDN, y en 1995 nació formalmente la marca FRITZ!, pensada como sinónimo de soluciones ISDN sencillas y potentes. La FRITZ!Card Classic permitió a mucha gente conectarse a internet por primera vez de forma razonablemente accesible. Cuatro años más tarde, en 1999, la empresa ya era el mayor fabricante mundial de tarjetas ISDN, con soluciones adicionales como KEN, que permitía compartir una misma tarjeta ISDN entre varios dispositivos. Ese mismo año arrancó también la expansión internacional, primero a Austria y los Países Bajos, y después a Bélgica, Luxemburgo, Reino Unido, Suiza, Grecia, Italia y Polonia, entre otros mercados.

La llegada del FRITZ!Box y la conquista del salón

El cambio de siglo trajo el ADSL, y con él un nuevo capítulo. En el año 2000 se lanzó la FRITZ!Card DSL, compatible tanto con ISDN como con DSL, pero el hito real llegó en 2004 con el primer FRITZ!Box, que combinaba módem DSL y router en un solo aparato y sentó las bases de lo que hoy entendemos por red doméstica integrada. Dos años después se puso en marcha el FRITZ! Lab, un programa mediante el cual usuarios voluntarios prueban actualizaciones de software antes de su lanzamiento oficial; hoy en día son decenas de miles de personas las que participamos en ese programa de pruebas. En 2008 llegó el primer FRITZ!Repeater, germen de las redes mesh que hoy damos por hechas en cualquier vivienda de tamaño medio.

La década de 2010 amplió el terreno de juego: en 2011 apareció el primer dispositivo de banda ancha móvil de la marca, el FRITZ!Box 6840 LTE, y en 2012 se presentó FRITZ!OS, el sistema operativo común a todos los productos posteriores, que permitió integrar soluciones de hogar inteligente como el enchufe DECT FRITZ!DECT 200. En 2016 empezó la era de la fibra óptica dentro del catálogo con el FRITZ!Box 5490, y desde entonces la gama no ha dejado de crecer para responder a la demanda creciente de ancho de banda y de dispositivos conectados simultáneamente.

El producto estrella: qué hace especial al FRITZ!Box hoy

Si hay un producto que resume la propuesta de la marca es, sin duda, el FRITZ!Box. No se trata solo de un router: es un dispositivo todo en uno que combina router, centralita telefónica, hub de domótica y servidor multimedia en una misma caja, un enfoque que la compañía ha mantenido de forma consistente durante dos décadas. En 2023 llegó el FRITZ!Box 5690 Pro, pensado para conexiones de fibra o DSL, y en 2025 la marca fue la primera en ofrecer Wi-Fi 7 para todas sus tecnologías de banda ancha, con modelos compatibles con XGS-PON capaces de alcanzar hasta 10 Gbit/s simétricos sobre fibra óptica. Ese salto no es un detalle menor: el estándar XGS-PON, definido por la recomendación ITU-T G.9807.1, multiplica por cuatro la capacidad de bajada y por ocho la de subida respecto al GPON tradicional, que se queda en 2,4 Gbps de bajada y 1,2 Gbps de subida, según recoge dgtlinfra.com.

En el terreno inalámbrico, el Wi-Fi 7 (denominado técnicamente IEEE 802.11be) amplía el ancho de canal hasta los 320 MHz, frente a los 160 MHz del Wi-Fi 6, e introduce modulación 4096-QAM, lo que en condiciones de laboratorio permite alcanzar tasas de datos teóricas de hasta 46 Gbit/s, una cifra que supera con holgura los 9,6 Gbit/s máximos del estándar anterior, tal y como explican en ib-lenhardt.com. Estos valores son máximos de laboratorio y no reflejan necesariamente lo que se obtiene en una vivienda con paredes, interferencias y varios dispositivos compitiendo por el mismo canal, pero sí marcan el techo técnico hacia el que se dirige el mercado doméstico. Además de Wi-Fi, desde 2021 los FRITZ!Box incorporan también el estándar Zigbee, sumado a DECT y Matter, lo que amplía notablemente el abanico de dispositivos de domótica compatibles sin depender de un hub externo adicional.

Soporte propio y expansión internacional como seña de identidad

Uno de los aspectos que la propia compañía destaca como factor de fidelización es su apuesta por un servicio de atención al cliente gestionado internamente, una tradición que arrancó con la FRITZ!Card a mediados de los noventa y que se reforzó con la llegada del ADSL y del FRITZ!Box en 2004. Actualmente ese equipo de soporte supera las 160 personas y atiende más de 1.000 consultas diarias, además de mantener una base de conocimiento disponible las 24 horas en seis idiomas. La estrecha coordinación entre este equipo y el de desarrollo de producto permite, según la propia marca, detectar problemas de forma temprana y desplegar soluciones con rapidez, algo especialmente relevante en un sector donde una vulnerabilidad de seguridad en el firmware de un router puede afectar a millones de usuarios simultáneamente.

Geográficamente, la expansión ha sido metódica: tras los primeros pasos en Austria y los Países Bajos en 1995, la marca llegó a Bélgica, Luxemburgo y Reino Unido en 1996, a Suiza y Grecia en 1997, a Italia en 1998 y a Polonia en 1999. Ya en el nuevo milenio se sumaron Eslovenia, Croacia y Chequia en 2001, Australia en 2007 y Namibia en 2008. En 2009 llegó a Nueva Zelanda, y en 2010 a España y Eslovaquia. Desde 2016 la presencia se ha extendido también a países africanos como Sudáfrica y Botsuana. Hoy la compañía asegura tener presencia comercial en unos 40 países repartidos en tres continentes, aunque el grueso del negocio sigue concentrado en el mercado europeo, y particularmente en Alemania, donde la marca se presenta como líder indiscutible del segmento de redes domésticas, con una penetración que, según sus propios datos, alcanza a uno de cada dos hogares conectados a internet.

2024 y 2025: cambio de propietarios y salto al canal directo

El año 2024 marcó un punto de inflexión en la historia corporativa de la marca: los fundadores originales se retiraron de la gestión de la compañía y traspasaron el control a nuevos propietarios, un movimiento habitual cuando una empresa tecnológica alcanza cierta madurez pero que no deja de ser relevante tras casi cuatro décadas con el mismo equipo fundador al frente. En paralelo, en 2025 la compañía abrió su propia FRITZ! Shop, una tienda online que le permite vender directamente a los clientes finales sin depender exclusivamente de operadores de telecomunicaciones y distribuidores, un modelo de venta directa cada vez más común entre fabricantes de hardware de consumo.

En cuanto a fabricación, la marca insiste en que el diseño de sus productos se realiza en Berlín y que la manufactura se mantiene dentro de Europa, un argumento que utiliza tanto desde el punto de vista de la sostenibilidad como desde el de la seguridad de la cadena de suministro. Este compromiso le ha valido el reconocimiento Silver de EcoVadis, una de las certificaciones de sostenibilidad corporativa más utilizadas en el sector industrial europeo. La compañía cifra en más de 25 millones los clientes que confían en sus equipos en toda Europa, respaldados por más de 2.000 informes de pruebas y premios independientes, cifras que, aunque proceden de la propia empresa, dan una idea del tamaño de la base instalada tras cuatro décadas de actividad.

Reflexiones finales

Cuatro décadas es mucho tiempo en un sector donde los estándares de conectividad cambian cada pocos años: del ISDN al ADSL, de ahí al Wi-Fi y, finalmente, a la fibra simétrica de 10 Gbit/s. Lo llamativo del caso FRITZ! no es solo la longevidad, sino la capacidad de mantener una identidad de producto reconocible —el router todo en uno, con soporte propio y desarrollo europeo— mientras el hardware subyacente se renovaba por completo varias veces. El cambio de propietarios en 2024 y la apertura de canal de venta directa en 2025 sugieren que la compañía está adaptando también su estructura de negocio a un mercado donde la venta a través de operadores ya no es la única vía relevante. Queda por ver si ese nuevo capítulo mantiene el ritmo de innovación técnica que ha caracterizado a la marca desde los tiempos del BTX, especialmente en un contexto donde competidores con más músculo financiero llevan también años empujando fuerte en el segmento del Wi-Fi 7 y la fibra de alta capacidad.

FELICIDADES AMIGOS DE FRITZ!

HERZLICHEN GLÜCKWUNSCH, FREUNDE VON FRITZ!

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