Instalación en Home Assistant

Desde HA → Configuración → Integraciones → MQTT se accede a los diferentes sensores disponibles y a las entidades asociadas a cada uno de ellos.


Por ejemplo, en el caso del Medidor de EE de NodOn:


Es importante comentar que en nuestro caso la actualización OTA del firmware de la versión 10 a la 11 se completó sin problemas… aunque esos 20 minutos de espera nos hicieron pensar que el sensor estaba reflexionando sobre su existencia. Ironías aparte, este pequeño susto nos sirve de introducción para hablar de algo mucho más interesante: la velocidad y estabilidad de las comunicaciones, comparando WiFi con Zigbee.


ℹ️ Velocidad, alcance y MESH: WiFi frente a Zigbee:

Aunque tanto WiFi como Zigbee se utilizan ampliamente en domótica, sus características técnicas y operativas difieren de forma sustancial.

WiFi ofrece velocidades muy superiores (hasta varios cientos de Mbps), ideales para cámaras, asistentes de voz o dispositivos que requieren transmisión continua de datos. Sin embargo, su alcance es limitado y el número de dispositivos conectables por router suele estar restringido, lo que puede generar congestión en instalaciones con muchos sensores.

Zigbee, por su parte, está diseñado específicamente para redes de baja velocidad y bajo consumo, permitiendo conectar decenas o incluso cientos de dispositivos sin saturar la red. Su alcance individual es menor, pero se compensa con su arquitectura MESH nativa: el coordinador y los dispositivos que actúan como “routers” (como enchufes inteligentes) repiten la señal y extienden la cobertura de forma automática y eficiente, sin necesidad de configuración manual ni de repetidores.

No obstante, esa baja velocidad también tiene inconvenientes prácticos: tal y como hemos comprobado procesos como la actualización de firmware pueden prolongarse hasta 20 minutos, algo impensable en WiFi.

En resumen, WiFi es potente pero menos escalable, mientras que Zigbee es ideal para redes densas y distribuidas, aunque con menor ancho de banda y tiempos de mantenimiento más largos.

El gráfico generado por Zigbee2MQTT (Z2M) ofrece una representación visual muy útil de la topología actual de nuestra red Zigbee. Cada nodo representa un dispositivo conectado—enchufes, sensores, interruptores, coordinadores—y está codificado por colores según su tipo o función. Las líneas que los conectan indican las rutas de comunicación entre ellos, mostrando cómo se enrutan los datos dentro de la red mallada. Además, los valores numéricos junto a cada enlace permiten evaluar la calidad de la señal o la latencia entre dispositivos, lo que resulta clave para identificar cuellos de botella, optimizar ubicaciones físicas o detectar problemas de conectividad. Esta vista global facilita enormemente el mantenimiento, la expansión y la depuración de nuestra red domótica.

Un par de cosas interesantes que nos ha dejado la «tarjeta de Lovelace» con los sensores de NodOn:

  • En el Medidor de Energía Eléctrica (EE), además de los valores acumulados de consumo, aparece un curioso registro de “energía producida” (0,05 kWh). No, no hemos descubierto de repente que tenemos placas solares escondidas en el tejado… simplemente conectamos el medidor al revés durante un ratito.
  • La otra variable que merece atención es el Link quality. Su bajo nivel explica por qué la actualización de firmware tardó tanto en completarse. Al final, la calidad del enlace es la que marca la diferencia entre un sistema ágil y uno desesperantemente lento.

 

Para interpretar correctamente esta métrica, resulta útil apoyarse en la siguiente tabla de referencia:

Niveles de Linkquality en Zigbee2MQTT

Valor aproximado Nivel Interpretación
0 – 10 Muy bajo Señal deficiente, riesgo alto de desconexión
11 – 50 Bajo Comunicación inestable, recomendable mejorar cobertura
51 – 100 Medio Señal aceptable, puede funcionar pero no es óptimo
101 – 150 Bueno Enlace sólido, funcionamiento fiable
>150 Excelente Señal muy estable, óptima para dispositivos críticos

Actualmente, tanto el coordinador SLZB-06 de SMLIGHT como los enchufes inteligentes Zigbee están instalados provisionalmente en el primer piso de nuestra casa, junto a la Raspberry Pi que contiene Home Assistant. En cambio, el medidor de energía eléctrica (EE) se encuentra en el armario de fusibles de la entrada, lo que explica su bajo valor de linkquality. Tras reorganizar ligeramente lnuestra red Zigbee—por ejemplo, trasladando uno de los enchufes Zigbee al piso inferior—hemos logrado que la calidad de la señal del medidor prácticamente se duplique como mínimo, mejorando así la calidad de transmisión de la medición.

Comparación valores de consumo EE: NodOn vs Wibeee

No resulta sorprendente comprobar que las mediciones de producción eléctrica presentan una mayor variabilidad que las registradas en temperatura o incluso en humedad relativa.

La razón es que la generación y el consumo de energía están sujetos a múltiples factores dinámicos: desde el arranque o apagado de electrodomésticos y sistemas de climatización, hasta variaciones instantáneas en la demanda de la red. Estos cambios producen oscilaciones rápidas y a veces bruscas en los valores medidos, lo que se traduce en un mayor ‘ruido’ en los datos. En contraste, las variables ambientales como la temperatura o la humedad relativa evolucionan de manera más lenta y estable, con fluctuaciones graduales que reflejan procesos físicos continuos y menos abruptos. Por ello, mientras que los sensores ambientales ofrecen curvas suaves y predecibles, los medidores eléctricos muestran gráficas más irregulares, consecuencia directa de la naturaleza discontinua del uso energético en un hogar.

En cualquier caso, como era de esperar, salvo algunos valores atípicos (outliers para los estadísticos), las mediciones obtenidas por ambos dispositivos resultan bastante similares, como puede apreciarse en la imagen adjunta.

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